Por: Octavio Díaz García de León.

La idea: La Dra. Irma Eréndira Sandoval, quien fue propuesta por el presidente electo para ser secretaria de la Función Pública, ha declarado que piensa reestructurar a dicha Secretaría ahora que asuma su titularidad. La buena noticia es que no piensan desaparecerla como lo intentaron los presidentes Calderón y Peña. Los cambios, sin embargo, serán complejos. Lo importante es que quede una institución que cumpla eficazmente con su función.

Un aspecto clave de la operación de la Secretaría de la Función Pública (SFP) son los órganos internos de control (OIC) que dependen de ella, pero están ubicados en cada entidad y dependencia del gobierno federal siendo 213 OIC y 2 Unidades de Responsabilidades (PEMEX y CFE). Entre todos, tienen más de seis mil trescientos funcionarios y su presupuesto sale de la institución a la que están adscritos.

La próxima secretaria ha dicho(https://www.eleconomista.com.mx/politica/OIC-no-seran-eliminados-sino-reestructurados-20180930-0084.html)que no los va a desparecer, como originalmente había dicho AMLO, pero sí a reestructurar, concentrándolos a todos en las oficinas centrales de la Secretaría, lo cual, para efectos prácticos, es una manera de desaparecerlos.

La Dra. Sandoval ha dicho que lo que se pretende es que los OIC tengan una mayor dependencia de la SFP haciendo que los titulares de los OIC sean realmente seleccionados y nombrados por ella y darles independencia presupuestal para evitar que se detengan actos de fiscalización.

Esta reestructuración tendría grandes retos operativos. Primero, concentrar a los OIC en las oficinas centrales de la SFP requerirá un enorme edificio o varios, para acomodar a las cerca de 8 mil personas que tendría la SFP. Otro de los retos, que ya se ha intentado en el pasado, será transferir el presupuestode los OIC de las 215 instituciones a la SFP, el cual podría ascender a 6 mil millones de pesos, con lo cual se convertiría en una de las secretarías más grandes del gobierno federal con un presupuesto de alrededor de 7.5 mil millones de pesos al año.

Otro aspecto que tendría que resolver es homogeneizar los puestos, niveles y salarios de los 6.3 mil funcionarios que se concentren en la SFP, ya que hoy en día se rigen por la estructura orgánica de cada institución. También tendría que hacer modificaciones a numerosas disposiciones legales.

El modelo operativo que propone la Dra. Sandoval es una réplica de cómo trabaja la Auditoría Superior de la Federación (ASF). Esta estructura es adecuada en el caso de la ASF por tratarse de un ente fiscalizador externo al Poder Ejecutivo, pero que no lo es para la SFP, quien hace labores de control interno, prevención, mejora de procesos y auditoría interna y cuyo valor agregado está en su cercanía con las instituciones.

Si bien se podrían conseguir algunos ahorros al eliminar algunas duplicidades y uniformizar sueldos (Mas allá del recorte salarial ya anunciado), si se decide mandar secretarías y paraestatales fuera de la CDMX, el gasto en viáticos para la SFP sería enorme con lo que se perderían los ahorros, además del consecuente desgaste personal y familiar para sus trabajadores. Esto se agravaría con el traslado anunciado de la SFP a Querétaro.

Además, los servidores públicos sujetos a proceso de responsabilidades tendrían que viajar a donde se encuentre la SFP para litigar sus casos, siendo afectados sus derechos humanos.

Al quitar la presencia de los OIC en las instituciones, la SFP perdería su capacidad de influir directamente en la operación de todo el gobiero federal. Disminuiría su presencia en comités clave como el de adquisiciones, el de obra pública, el de control interno y el de transparencia, entre otros, ya que no es lo mismo estar inmerso en la dinámica de la institución que asistir ocasionalmente a dichos comités. Además, se perdería la pericia de los funcionarios que conocen a fondo a las instituciones, al alejarlos de la operación diaria.

Al tener un OIC en cada institución, la SFP cuenta con una fuente de información constante y confiable que le permite detectar la problemática operativa de todo el gobierno federal y alertar al presidente. Esto sería de especial importancia ahora que se quieren implementar medidas de austeridad draconianas y combatir la corrupción.

En el mundo hay modelos descentralizados exitosos de vigilancia y control. Por ejemplo, en Estados Unidos, las”Inspecciones Generales” (https://en.wikipedia.org/wiki/Office_of_Inspector_General_(United_States)

no dependen de una secretaría central y en algunos casos sus titulares son nombrados por el presidente con lo que se les da la máxima independencia. El esquema en Francia es parecido y los inspectores generales son puestos prestigiosos (De allí salió el presidente Macron). Se podría mirar estos ejemplos para mejorar el modelo actual de la SFP.

Para darle independencia a los OIC, no es necesario concentrarlos en la SFP. Basta implementar un servicio profesional de carrera de los OIC como ya lo hubo en el sexenio de Fox. Además, la SFP cuenta con un gran número de sistemas de información que le permiten darle seguimiento muy de cerca a la operación de los OIC los cuales están permanentemente vigilados.

Quizá la SFP requiera una reingeniería. Sin embargo, valdría la pena que el equipo de transición haga un diagnóstico adecuado y evite realizar una reestructura que pueda causar más daño, no solo a la institución, sino a todo el gobierno federal.

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