El sistema educativo estatal acumula alrededor de ciento veinte casos de violencia escolar, tan sólo en el periodo de enero a noviembre de este año, motivo por el cual se modificará el protocolo de atención de esta creciente y delicada realidad dentro de los planteles educativos, aseveró el director del IEA, Raúl Silva Perezchica.
“Varía la gravedad en ese centenar de casos de agresión escolar, donde se encuentran afectados mayoritariamente los estudiantes, así como algunos maestros, cuyas situaciones han obligado a llamar a los padres de familia para ejercer el orden y el respeto entre los seres humanos. Hasta ahora nadie ha sido expulsado”, indicó.
Lo más común del bullying escolar es la agresión verbal y las críticas a la complexión física, el color de la piel por ser blanco o moreno, así como por cuestiones raciales entre los propios compañeros. Ante ello, se corre el riesgo de que se hieran físicamente y hasta ahora se tienen cinco casos registrados, entre ellos el de un maestro.
Tras una reunión del Consejo contra la amenaza escolar, en la cual participaron todos los ayuntamientos del estado, las autoridades educativas, sanitarias y de seguridad pública acordaron actualizar el protocolo de atención, el cual opera desde hace cuatro o cinco años, a fin de desalentar el bullying en las escuelas.
“Para el Instituto de Educación, cualquier acción que vaya a agredir y a denostar de modo verbal o físico, es calificada como violencia escolar y se trabaja desde ahí”.
El titular del IEA señaló que la denuncia ha crecido por este concepto, pero el gran objetivo planteado por el Consejo Escolar contra la amenaza en los planteles educativos es disminuir la incidencia real de violencia dentro de cualquier instalación educativa.
Sobre los casos registrados, al agresor se le obliga acceder a un tratamiento emocional y psicológico, no se le expulsa, porque ese hecho no le ayudaría a mejorar su comportamiento.
Aunque si es un servidor público del IEA el que incurre en alguna agresión escolar, se le aplica la normatividad vigente que podría alcanzar hasta el propio cese laboral; la parte judicial sería llevada por la Fiscalía General del Estado, en caso de tratarse de un asunto muy complicado.
Finalmente, Raúl Silva Perezchica detalló que la agresión escolar en educación media no se limita a las peleas de alumnos contra alumnos, también se encuentran agresiones por otros factores y depende mucho de las zonas en las cuales se encuentran asentadas las escuelas, donde suceden también robos, lo cual no deja de ser un tipo de violencia hacia las personas.

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