Redensificación de la ciudad

Por J. Jesús López García

Al hablar de densificación urbana pueden surgir algunos cuestionamientos referentes a la propensión al hacinamiento con más personas viviendo en una menor superficie metropolitana, asociaciones con concentración de deshechos, desorden y un amplio etcétera. Sin embargo los resultados pueden ser exactamente los opuestos, además de establecer la estructura urbana para un crecimiento más sustentable y armónico.

Las ciudades con mayor densificación en construcción, población, cantidad de servicios y demás situaciones asociadas a ella, son sitios con una mayor percepción de identidad, la convivencia de muchas personas, diversas e incluso divergentes en su manera de pensar, opinar y actuar en lugares construidos que favorecen precisamente esa diversidad, trayendo consigo un dinamismo que es propio del fenómeno urbano, lugar de la disensión, del libre pensamiento y de la autonomía.

Las ciudades siempre han sido punto de convergencia para el intercambio de pareceres y maneras de vivir, así como maneras de pensar, por ello es preocupante que a medida que las ciudades crecen, todos esos puntos a su favor comentados, se diluyan en lugar de fortalecerse y uno de los factores que propician la disolución de los mejores valores y características urbanos es precisamente la baja densidad de construcción y población.

Al tener una densidad constructiva baja, se depende más del automóvil para transportarse a través de un entorno urbanizado que se expande a sus bordes con construcción pequeña, en lugar de concentrar en un solo predio la edificación de edificios que en sus niveles contemplen capas de usos diversificados; las infraestructuras municipales se utilizan con un costo creciente pues sus líneas y servicios tienen que alejarse más para satisfacer las necesidades de una población que estando más cerca mitigaría el costo enormemente.

En lo referente al transporte no es sólo una deficiencia con cargo al medio ambiente, las horas invertidas en desplazamiento aquejan directamente a los habitantes de una ciudad que podría emplear parte de ese tiempo en actividades más enriquecedoras.

Para Aristóteles, las dimensiones de una ciudad deberían ser las adecuadas decía, para que un grito de auxilio de algún ciudadano a las orillas, pudiese escucharse al centro del asentamiento. Obviamente nuestras metrópolis han superado en demasía ese tamaño ideal de urbe. Para comparar un poco mejor, Atenas en el apogeo de su desarrollo urbano en la Grecia Clásica llegó a tener sólo 14 mil habitantes -la Atenas actual ya superó hace mucho esa población-, podríamos hacer mofa de lo que para nosotros sería apenas un distrito o un asentamiento pequeño, pero debemos recordar que de esa polis de la Antigüedad surgieron muchos de los preceptos que han moldeado nuestro mundo occidental y moderno.

A contracorriente del desarrollo horizontal que por su parte ha rendido grandes beneficios a los desarrolladores inmobiliarios, debemos pensar en una ciudad menos expandida pero con un mayor crecimiento en altura; incluso en avenidas principales de la ciudad acalitana, es apreciable el miedo de erigir edificios en altura, lo que da por resultado una capital con edificios pequeños que pulverizan no sólo la percepción visual, sino la continuidad urbana y la diversidad óptima. En avenidas como Luis Donaldo Colosio es casi imperativo moverse en auto aunque los destinos sean de una cuadra de distancia, lo que es orillar a una vía de valor creciente de su suelo a un desarrollo parcial.

Lo requerido es apostar a la densificación urbana como motor para elevar la rentabilidad en un sitio, pero sobre todo, para ofrecer al habitante o simple transeúnte de una experiencia urbana más sencilla y más rica en posibilidades, sacarlo del auto y pasear en lugares donde el mismo edificio incluya servicios, venta de bienes e incluso vivienda; las distancias se acortarían y se dependería menos de vehículos de combustión interna, además de propiciar más sombras al peatón y poco a poco, elevar el grado de profesionalización del gremio constructivo.

Ejemplos con las características citadas lo tenemos en un edificio de oficinas y comercio ubicado en la avenida Adolfo López Mateos No. 907 frente al Palacio de Justicia. Un edificio de alrededor de 35 o 40 años que potencializa el valor del predio desde el que se desplanta con la construcción de más de tres niveles. Solamente basta imaginarnos lo que sería circular, sobre todo a pie, por esa avenida, si todos los edificios tuviesen al menos como mínimo esa altura. La vista sería la de una ciudad más consolidada, la vivencia de un sitio que acoge a quien camina, no bajo el duro rayo del sol, sino amparado por comercios y vestíbulos a nivel de banqueta que permitan accesos menos restringidos. La re-densificación es una alternativa de desarrollo urbano, que mejoraría la plusvalía inmobiliaria de un sitio, el nivel de diseño y construcción de edificios, la diversidad de opciones en la manera de usar el suelo pero sobre todo, la vivencia de los habitantes de su ciudad.

Si bien es cierto que conforme avanza el tiempo, en Aguascalientes es cada vez más común se levanten inmuebles de varios niveles, sin embargo aún nuestra capital es horizontal.