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Reconocimiento, dignificación, respeto y agradecimiento merecen las doscientas personas que trabajan día a día en la recolección de 30 toneladas de productos reciclables que se recuperan entre un mil 100 toneladas de basura que generamos todos los aguascalentenses y que terminan depositándose en el Relleno Sanitario San Nicolás de Arriba.

Conocidos como pepenadores, ahora debemos tomar conciencia que son grandes recicladores que “limpian” la basura, en jornadas a cielo abierto moviendo y apartando desechos que llegan diariamente en 250 camiones que suben a este tiradero municipal para dejar los residuos que se producen en los 11 municipios del estado.

Más allá de los malos olores que generan los desechos y que se impregnan en la ropa de esas mujeres y hombres, con edades que oscilan de 18 a 70 años, portan obligatoriamente cubre bocas, chalecos y botas para reunir materiales de pet, aluminio, cartón, papel y lámina para sacar entre 100 y 300 pesos diarios.

Con una meta permanente y constante de reciclar entre el 80 y 90 por ciento de la basura que se transporta hacia estas instalaciones municipales, los pepenadores Santiago Acosta, Elena Gómez, Carlos Álvarez, Francisco Medrano y Juan Carlos Castillo, revelan que ha disminuido significativamente el material por recuperar. Ello responde a la existencia de muchas personas pepenando en las calles, entre los contenedores distribuidos por la ciudad de Aguascalientes y en el resto de los municipios del estado, tanto en sus zonas urbanas como rurales.

Adicionalmente existe un mayor número de centros de acopio que impide que la basura con algún valor económico llegue hasta el relleno sanitario. En una visita del periódico El Heraldo a la zona de trabajo de los recuperadores de basura reutilizable, explicaron que antes un pepenador podía llevarse 200 pesos diarios y ahora junta material que apenas le genera un pago de 150 pesos.

GUARDIANES DEL RELLENO

Los 200 trabajadores recicladores de basura se encuentran organizados en dos sindicatos, uno afiliado a la CTM con 100 agremiados y otro a la CNOP del PRI con otras 100 personas. Estos cientos de personas son también responsables de reportar a las autoridades del Relleno sanitario si se encuentran materiales de residuos peligrosos como pinturas, solventes, thinner, aceites, garrafones de diesel, gasolina, los cuales son separados de la basura que se cubre con tepetate cada 24 horas.

Su labor permite expandir el tiempo de vida útil del Relleno sanitario San Nicolás, con lo cual se ayuda al cuidado y protección del medio ambiente, expresó el reciclador Santiago Acosta Tejeda, de 49 años de edad, con una experiencia de 21 años desde la apertura de este tiradero municipal.

Saúl Moreno Suárez, de 59 años de edad, comparte que en esta actividad ha trabajado desde que tiene los 6 años de edad e ingresó al sindicato de la CTM cuando tenía 15 o 16 años. Únicamente conoce esta actividad del reciclaje, pero le ha permitido sostener a sus siete hijos, y ninguno de ellos quiso trabajar en esta área.

 

DÍA Y NOCHE

Acompañados por el sol, la lluvia, así como por las garzas, los cuervos que acuden a este tiradero municipal a lo largo del día, los pepenadores se sujetan a jornadas laborales a partir de las siete de la mañana hasta las tres o cuatro de la tarde, en el turno matutino. Otro turno empieza a las seis de la tarde hasta el día siguiente.

La cantidad económica obtenida por la labor desempeñada va en función de la capacidad de movilización de cada uno de los recicladores, así como de las horas de trabajo que cada persona decide dedicar día a día.

Santiago Acosta Tejeda, de 49 años, comparte que tras nueve horas de trabajo se puede sacar 200 pesos, “sin duda me voy contento por una buena jornada de trabajo”. El señor Andrés Rivas Esparza, de 63 años de edad, con seis hijos y 30 años como pepenador relata a El Heraldo que logra ganar 100 o 150 pesos en una hornada.

Carlos Álvarez Flores, de 38 años de edad, menciona que esta actividad trae consigo situaciones incómodas pues debe aguantarse y sortear momentos en que llegan los camiones de basura y traen animales muertos o una diversidad de desechos, lo que propicia malos olores de sus ropajes y en consecuencia regresan a casa apestosos, pero con recursos para alimentar a sus seres queridos.

Elena Gómez, de 49 años, responsable de cuatro hijos, revela que a diferencia de los hombres, ella logra sacar 150 pesos diarios, a causa de que no tienen la misma fuerza que los hombres para cargar sus costales y acarrearlas por distancias de hasta 60 metros, es decir al lugar donde se acopian los diversos materiales.

CONDICIONES LABORALES

Marco Antonio Hernández Gallardo, jefe del departamento del Relleno Sanitario San Nicolás de Arriba, comentó que el Municipio de Aguascalientes ya no permite que los trabajadores recicladores laboren extenuantes jornadas laborales, se les pide que lo hagan dentro de alguno de los turnos vigentes. Por ahora estos dos centenares de recolectores operan a destajo, sin seguridad social, sin sueldo fijo, su percepción económica se encuentra ligada totalmente a su capacidad para sacar de la basura todos esos materiales aceptados por empresas chatarreras o recicladoras.

Los materiales que se reciclan en el relleno sanitario se pagan más barato a lo que se puede conseguir con los productos que se acopian en las ciudades, ya que estos primeros se levantan ya sucios, lo que no sucede con los segundos.

Los pepenadores deben reunir dos mantas de 30 kilogramos cada una para aspirar a obtener esos 200 pesos diarios, proveniente principalmente de los materiales de pet y cartón.