Recupera el sentido del oído

Hace 60 años era impensable que una persona sorda volviera a escuchar o lograra hablar.
Hoy es posible gracias al implante coclear, un aparato electrónico del tamaño de un chip que es capaz de captar, procesar, codificar e incluso amplificar los sonidos.
“Este dispositivo es para personas que tengan pérdida auditiva que va desde sordera severa profunda, sordera unilateral y también se utilizan en personas con tratamientos del acúfeno o tinnitus, que es cuando se presentan ruidos en los oídos”, afirma Felícitos Santos Garza, cirujano otorrinolaringólogo del Centro Médico Muguerza y el primero en realizar un trasplante coclear en Monterrey.
Tiene dos partes: La parte interna del dispositivo es un transmisor y estimulador que capta, decodifica y envía una señal eléctrica al cerebro y es colocado mediante una cirugía en el hueso temporal (hueso que rodea el oído).
La parte externa está formada por un micrófono-receptor que recibe el sonido, lo convierte en una señal eléctrica, procesa el lenguaje y lo envía a la parte interna que a su vez lleva este sonido ya codificado al cerebro.
“Todo el lenguaje se tiene guardado en el cerebro, sólo está conectado el exterior con el interior, el que hace todo el trabajo es la parte externa, el de adentro es un chip que sustituye el líquido de las células de la cóclea. El trasplante coclear es el único hasta ahora y comprobado que sustituye a un órgano de los sentidos”, asegura Santos Garza.

CUÁNDO REALIZARSE
El trasplante coclear debe realizarse de preferencia en el primer año de vida, máximo a los 2 años, porque entre más grande sea el paciente con sordera, es más difícil que desarrolle el lenguaje.
“Si operas a un niño de 1 año, a uno de 3 y a uno de 7 años, el de 1 año va a hablar mejor que todos los demás porque tuvo más tiempo para reconocer los sonidos”, explica el especialista.
“Los padres deben hacerle un estudio para detectar si el niño tiene un problema de audición, lo detectas al nacimiento, lo compruebas a los 6 meses y al año ya lo estás operando. No hay razón de esperar tanto”.
Según informes de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, en un oído normal los sonidos son captados como ondas que hacen que el tímpano y los huesos del oído vibren y envíen la información ya codificada al oído interno (cóclea); estas ondas después se convierten en señales eléctricas y se envían al nervio auditivo hasta el cerebro.
En una persona sorda el oído interno no funciona y el trasplante coclear reemplaza esta función de procesar las ondas y de convertirlas en señales eléctricas, mientras que la parte externa se encarga de captar todos los sonidos mediante un micrófono.
Después del implante, el paciente deberá realizar terapia auditiva-verbal y psicológica en un centro especializado donde aprenda a escuchar, reconocer y darle un significado a los sonidos. A formar palabras utilizando los fonemas e imitando los sonidos que escuchan para desarrollar exitosamente un buen lenguaje.

AVANCES
En los últimos 20 años, el trasplante coclear ha mejorado. El componente interno cada vez se hace más pequeño, delgado y con mayor capacidad para recibir información.
“Los procesadores que inicialmente eran unas cajas, ahora ya sólo son un botón; han unido la tecnología de los auxiliares auditivos y los implantes que ahora hasta tienen conectividad Bluetooth con los teléfonos celulares”, añade el cirujano.
“Los primeros equipos simplemente bajaban los ruidos y ahora se eliminan ruidos, el aire. Se hacen más sensibles en ambientes silenciosos, se parecen más a un oído natural y eso es gracias al software, no al aparato de adentro, sino al aparato de afuera”.
También el tiempo de las cirugías se ha reducido, de las 5 a 6 horas que duraban ahora este mismo procedimiento se realiza en 2.
“La cirugía dura dos horas, el implante va a durar 100 años”, afirma.
Hay modelos que fueron implantados antes del año 2000 que ya no aceptan actualizaciones del componente externo o las adaptaciones como la pila y las funciones con el teléfono. Mientras que el chip que conforma la parte interna del implante, sólo utiliza un 20 por ciento de su capacidad total, misma que se irá utilizando cada vez más con los avances tecnológicos que se vayan adaptando.
“No dudo que después alguien te esté hablando en alemán y la persona con un trasplante pueda escucharlo en español, al rato todos van a querer uno”, dice Santos Garza.