Recuerdos de juventud

CDMX.- Un viaje al pasado, un déjà vu o simplemente una noche para recordar.
Pero sin duda, el segundo show en la ciudad del 90’s Pop Tour fue un momento de júbilo para aquellos que vivieron su infancia o adolescencia en esa década.
Una vez más, como lo hicieron en marzo, Fey, OV7, JNS, Caló, Litzy, Aleks Syntek, Érik Rubín y Darío de The Sacados apelaron a la nostalgia para lograr un ambiente festivo la noche del viernes en la Arena Ciudad de México.
El espectáculo fue casi una calca del anterior: Un inicio con “Ritmo de la Noche”, que no prendió mucho a la gente, el repertorio de temas en el mismo orden, y unos artistas más aplaudidos que otros.
Sin embargo, a las 25 mil personas, que de acuerdo con organizadores asistieron al show, que estaba completamente vendido, aunque hubo varias decenas de butacas vacías, nada de eso les impidió sentirse nuevamente en los 90.
Fue presenciar algo que no sucedió años atrás: que los artistas del momento fusionaran sus voces en temas como “Entre Azul y Buenas Noches”, “Enloquéceme”, “Dame Amor”, “Formas de Amor” y “Azúcar Amargo”.
Entre las miles de personas hubo quien cantó de principio a fin, aunque otros fueron mucho más selectivos y sólo gastaron sus voces cuando su artista favorito aparecía en el escenario de 360 grados.
Por la música podría pensarse que se trataba de una tardeada de adolescentes y, si bien, algunos se sintieron de esa forma y perdieron la vergüenza para cantar y bailar, los efectos del alcohol contribuyeron a que se desinhibieran.
La mayor parte de las tres horas que duró el concierto los fans se mantuvieron de pie para bailar, ya fuera simplemente contoneando los cuerpos o imitando las coreografías.
“Esto es posible, definitivamente, gracias a todos y cada uno de ustedes. De verdad, ¡muchísimas gracias!”, dijo Angie, de JNS.
“Tus besos”, “No es obsesión”, de OV7, y “Me enamoro de ti” y “La noche se mueve”, de Fey, fueron de las más coreadas de la noche.
Pero como siempre, fue Ari Borovoy el que se llevó los gritos de euforia de la gente, cuando cantó, habló o bailó de manera sensual.
Por alto se pasaron las ocasiones en las que los micrófonos no funcionaron, alguno de los artistas estaba a punto de dejar el escenario, pero se regresó porque le tocaba cantar nuevamente o hasta la vez que a Borovoy le dio un calambre e hizo un gesto que lo puso en evidencia.
El encore fue con “Sexo, pudor y lágrimas”, “Enferma de amor”, “Mírame a los ojos” y, finalmente, “Muévelo”.
Para ese momento, el reloj marcaba la 1:00 ya del sábado, un horario en el que seguramente muchos de los presentes en su adolescencia no tenían permitido andar de fiesta.
Lo bueno es que la gran mayoría era adulto y sólo fue una noche para recordar la década de su juventud. (Fidel Orantes/Agencia Reforma)

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