David Reynoso Rivera Río

Desde hace unos años, tuve la grandiosa oportunidad de laborar para el Senado de la República. Derivado de ello, es que ahí pude aprender de grandes personajes de la política mexicana que sin importar el partido político demuestran que existen grandes perfiles legislativos a nivel federal.

Independientemente de mi simpatía política, considero que los buenos políticos y específicamente los buenos legisladores abarcan curules y escaños de todos los partidos políticos. Ante ello, reconozco la capacidad jurídica, el manejo político y la calidad de iniciativas presentadas por parte de senadores aguascalentenses como Miguel Romo Medina y José de Jesús Santana García que han impulsado temas como la colegiación obligatoria y el combate al rezago legislativo.

En el ámbito nacional, me permito hacer un breve análisis sobre dos de los ahora senadores con licencia que  considero cuentan con una extraordinaria capacidad jurídica y dominio legislativo; me refiero a los senadores Raúl Cervantes Andrade y Roberto Gil Zuarth. Ambos con una trayectoria academica y jurídica envidiable en la que nunca han dejado de hacer y vivir del Derecho, logrando conjuntarlo con su actividad política.

El primero de los aludidos, sonaba fuertemente para ser considerado como candidato a Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y debo reconocer que sin duda hubiera sido un deleite jurídico analizar los proyectos de su ponencia así como sus participaciones en el pleno del máximo tribunal. Lamentablemente esto no fue realidad; sin embargo, esperemos por el bien de la consolidación del Estado de Derecho, algun día suceda que perfiles como el senador Cervantes lleguen a ocupar la máxima distinción jurisdiccional.

Por su parte, considero que el senador con licencia Roberto Gil Zuarth merece un reconocmiento ya que es quizá uno de los ejemplos significativos de lo que representa la congruencia partidaria en tiempos actuales. Lo anterior, ya que hace un par de semanas solicitó licencia como senador de la república ante la crisis y la coptación del Partido Acción Nacional por parte de su ex dirigente nacional al convertirse en un pseudodictador que impuso su propia candidatura a la Presidencia de la República.

Sin duda alguna el Senado extrañará las valiosas aportaciones del senador Gil en la comisión de Justicia y/o cualquier otra comisión en la que desempeñó sus labores; al igual que su destacada participación como Presidente de la Mesa Directiva del H. Senado de la República, en la que independientemente de las presiones partidistas, siempre imperó el patriotismo, el respeto y la apertura a la pluralidad de opiniones.

Por el bien de nuestro devenir legislativo, esperemos los partidos postulen individuos de grandes tamaños como los aquí reconocidos para la integración de la próxima legislatura en la que se discutirán reformas que permitan continuar con la transformación del país y nos llevarán a la consolidación de ese gran México que anhelamos.

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