La lactancia es como una vacuna mágica tanto para tu bebé como para ti.
A él o ella le protege contra la muerte de cuna, cáncer y alergias; le ayuda a ser más inteligente, tener dientes sanos y desarrollar competencias emocionales.
A ti te protege de diabetes, cáncer, descalcificación y anemia; además de ayudar a construir el apego, a la recuperación física y emocional, así como a recuperar tu peso.
Existen varios mitos que obstaculizan una lactancia materna exitosa, como que el tamaño de los senos o la forma del pezón influyen, o que se trata de un proceso doloroso.
Especialistas explican que no existe una correlación entre el tamaño de los senos y el éxito de la lactancia. En cuanto al pezón, éste debe entrar lo más posible a la boca del bebé, junto con la mayor parte de la areola; sin importar si está plano o sobresale, la leche fluirá.
La lactancia sólo duele cuando la técnica es inapropiada y siempre es posible corregirla.

¿Por qué y cómo amamantar?
En México sólo 14 por ciento de los menores de 6 meses se alimentan de la leche de su madre. Aquí, una experta del Instituto Nacional de Perinatología te recomienda posturas específicas y te muestra la técnica para amamantar.

En voz de la experta
La neonatóloga Ivonne Álvarez Peña comparte tres datos básicos a mamás primerizas:
El abandono de la lactancia materna porque “no me sale leche”, en la mayoría de los casos, se debe a que se aplica una técnica inadecuada. Getty Images , Getty Images
Si la madre no logra un buen agarre del bebé, se lesiona el pezón: a ella le duele, el bebé no obtiene la cantidad necesaria de leche por la mala técnica, se queda con hambre y entonces surge la necesidad de buscar apoyo en fórmulas lácteas. Getty Images , Getty Images
De los cero a los seis meses, la madre debe garantizar que el bebé se alimente exclusivamente con leche materna. Esta práctica puede prolongarse hasta los dos años.

Pasos para una técnica correcta
1.- Verifica que tu bebé esté en una posición cómoda para facilitar la succión.
2.- Para introducir el seno en la boca del bebé, coloca cuatro dedos de la mano del lado contrario abajo del pecho y con el pulgar te ayudas para acomodarlo.
3.- Vigila que la nariz y la barbilla del bebé rocen tu pecho.
4.- Cuida que sus labios se mantengan hacia afuera, como “boca de pescado”, cubriendo todo el pezón -no sólo la punta- y lo más posible de la areola.

¡Participa con tu opinión!