Durante la peregrinación de niños y niñas de catecismo y acólitos por el Quincenario de la Patrona de la Diócesis de Aguascalientes, el coordinador de la Comisión Pastoral Profética, sacerdote David Alejandro Caballero, estimó que menos del 50% de los infantes acuden a una formación en la fe, la cual se limita a la preparación para recibir los sacramentos de la primera comunión y la confirmación sacramental.
Aseveró que la catequesis se divide en diversas ramas, no se limita a la infantil ni a los adolescentes, abarca la juvenil y sigue con los adultos, motivo por el cual se debe trabajar intensamente para formar a los catequistas necesarios en las parroquias para llegar a los niños de la Diócesis.
“Hay que recuperar que los papás lleven a sus hijos a las clases de catequesis en las parroquias, debemos ocuparnos de la formación espiritual de los menores, pero la mayoría de los padres de familia se limitan a llevarlos para la preparación de la primera comunión y la confirmación”.
Ante ello, el Obispo José María de la Torre Martín ha solicitado que no sólo para esos dos sacramentos se lleve el catecismo, sino que todos empiecen desde los cuatro años de edad y se mantenga a lo largo de la vida, porque la formación en la fe es permanente y muchos no lo hacen.
El coordinador de la pastoral profética señaló que formarse en la fe debe iniciar en lo equivalente a lo que es el preescolar, unos cuatro años, pero la mayoría empieza su acercamiento alrededor de los ocho años de edad para la primera comunión y los doce años de edad para la confirmación sacramental.
“Es importante que las personas tomen conciencia de que la formación en la fe nunca termina, es un constante aprender e integrar al ser humano, porque la infancia es una etapa que prosigue con la adolescencia, la cual es una etapa en donde los papás deben apoyar más a sus hijos y ofrecerles estas oportunidades de grupos juveniles para ayudarlos en su crecimiento”, apuntó.
El presbítero David Alejandro Caballero consideró que una población elevada de niños, adolescentes y jóvenes no reciben una instrucción en catequesis y en la fe, aspecto que es indispensable para el desarrollo integral de cada una de las personas.
“En la época de la adolescencia no hay sacramentos especiales por recibir, lo que reduce la afluencia de estos menores a una formación en la fe”, concluyó.