Daniel Santiago
Agencia Reforma

La transexualidad tuvo ayer un día considerado histórico, comparable a aquel 17 de mayo de 1990 cuando la OMS eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales.
El organismo anunció en Ginebra la reclasificación de la transexualidad dentro de la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD, por sus siglas en inglés), retirándola de las patologías mentales, al no haber evidencias.
Ante los medios, el director del departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la organización, Shekhar Saxena, dijo que esta condición queda como desorden de la identidad de género, lo que no equivale a un padecimiento mental.
Consultado por Grupo REFORMA, Carlos Gómez, presidente de la Fundación Transamor, que en Nuevo León acompaña a personas transgénero y transexuales, dijo que esta decisión culmina una lucha a nivel mundial para despatologizar la condición.
“Porque el estigma social establece al día de hoy que una persona transexual es una persona enferma mentalmente. Pero una persona transgénero es como una persona zurda, pelirroja, albina, es una variante del ser humano”, señaló.
El anuncio de la OMS beneficia a la comunidad trans, en donde están, tanto las personas transgénero, que no se identifican con el sexo asignado al nacer, como las transexuales, que al ser transgénero realizan adecuaciones a su cuerpo para vivir como realmente se sienten, hombres o mujeres.
Desde el punto de vista legal también es un brinco enorme, indicó el presidente de Transamor.
La actualización obligará a eliminar el dictamen psiquiátrico que, a excepción de algunos Estados como Nuevo León, actualmente se solicita en la mayoría de la República cuando una persona transgénero quiere realizar un cambio legal de identidad sexo-genérica.
La ICD sirve para que los países obtengan datos estadísticos y epidemiológicos sobre su situación sanitaria y puedan planear programas y recursos.
La última revisión de esta norma se hizo hace 28 años, y durante 11 se analizó la información científica para crear un nuevo estándar que está disponible para ser usado por el personal médico a nivel mundial.
Los Estados tienen para adaptarse hasta el 1 de enero de 2022.

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