Jorge Ricardo
Agencia Reforma

MÉRIDA, Yucatán.-Juan Carlos Solís se aferra a su lona amarilla con una caricatura del Presidente López Obrador en medio de niños con cáncer y leucemia. «Presidente no nos deje solos con nuestra lucha», dice la lona. Pero igual que el medio centenar de personas que se manifiesta por la falta de medicamentos ya sabe que el mandatario entró a la Central Termoeléctrica de la CFE por una puerta trasera.
«Vamos a esperar a que salga, que nos dé la cara», comenta Juan Carlos, 60 años, moreno, cabello gris, lentes, coraje en la mirada. «No creo que no tenga por qué no presentarse ante nosotros, los niños están condenados a la muerte y el señor sale a decir que sí hay medicamento».
Unos 50 familiares de niños con cáncer aseguran que no hay medicamentos ni en el hospital Agustín O’horan, administrado por el gobierno de Yucatán, ni en el UMAE del IMSS, de competencia federal. «Ya no queremos que se peloteen la responsabilidad del desabasto Vila-AMLO, ¿qué culpa tienen los niños», dice la cartulina rosa que lleva una mujer.
El Gobernador Mauricio Vila, del PAN, y López Obrador ya están en el encuentro con trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad para presentar el proyecto energético para la península de Yucatán, cuando sus seguidores siguen esperándolos afuera y comienza la discusión entre ellos.
«¡Viva Vila!», «Viva y AMLO Yucatán merece más», dicen las cartulinas con corazones de los seguidores del panista, que son rodeados por los integrantes de la «Red de Mexicanos Unidos por la Transformación de México».
«¡Prianistas!», les gritan. «¡Vendidos, no están a favor del pueblo!», «¡Por culpa de Vila no hay medicinas, porque Vila y los panistas no quieren que entre el Insabi», acusan. «¿Y quién es el mandamás de este país, quién da las órdenes? ¡Ah, pues el Presidente!», les responden.
Al fondo ha quedado la protesta de los padres de niños con cáncer. «En el gobierno de Yucatán nos dicen que es problema federal, y en el federal, que es el local, así nos traen de un lado a otro y ya van seis meses y mi niño no tiene quimioterapias. Dicen que sí hay medicamento, pues que nos digan dónde», reclama Rita Magaña, quien lleva en una carriola a su niño de cuatro años con un cubre bocas, su única medicina desde hace medio año.
En el segundo día de gira de López Obrador por la Península, la disputa entre las promesas a nivel federal y los incumplimientos locales también se vieron en Campeche, junto al malecón, por la mañana. Ante cientos de beneficiarios, el Presidente presumió sus programas sociales: miles de millones en becas, pensiones, jornales a campesinos. Allá sus seguidores gritaron «¡Es un honor estar con Obrador!» y abuchearon y llamaron «ladrón» y «barbero» al gobernador priista Carlos Miguel Aysa, mientras al fondo los pobladores de Punta Xen, Champotón, se esforzaban por que el tabasqueño mirara su manta: «AMLO: nos prometiste la luz y no nos has cumplido».
«Faltaba que el Presidente viniera a ver si no ha cumplido, y pues no no ha cumplido, pero ahora ya que vino, creo que van a cumplirnos», dijo Horacio Jiménez, comisariado ejidal de Punta Xen.
Los de Carrillo Puerto llegaron a la capital de Campeche a quejarse por la falta de pagos del Instituto de Capacitación del Estado. Según dijeron, cuando López Obrador visitó Calakmul le encargó a la delgada federal Katia Meave que resolviera el problema. Pero que la única solución que ella les dio fue que aceptaran los nuevos salarios. Encima de todo, acusaron, desde diciembre no les han pagado.
«Da pena venir a protestar, pero si no nos ve el Presidente, no nos ve nadie», se quejó la instructora Tamaris Pérez.
«Creo que por eso él viaja tanto, para andar viendo si ya nos vieron».
Eso mismo dice en Mérida el fundador de «Mexicanos Unidos por la Transformación de México», Miguel Ángel Martínez: «El Presidente da una orden, pero no lo obedecen, por eso nacimos nosotros, para ayudarlo a vigilar a que se cumpla su orden». ¿Y qué tal se cumple?, se le pregunta. «Es un relajo».
Los padres de los niños con cáncer, en tanto, celebraron que apenas lograron pasarle al Presidente una carta de denuncia por la falta de medicamentos.