A la pila bautismal del Templo de Nuestra Señora del Refugio, fue llevado el pequeño Santiago Hernández Reyes.
Presentes en la ceremonia sacramental, estuvieron sus papás: Carlos Alberto Hernández Ramos y Teresa Reyes.
Asimismo, destacó la presencia de Gregorio Reyes e Imelda Herrera, pareja que fungió como padrinos de Santiago.
El momento más significativo fue cuando el ministro de la Iglesia ungió con los aceites bautismales a Santiago, para después verter en él el agua del Río Jordán, recibiendo así la gracia de Dios.