Por medio del sacramento del bautismo, el niño Kai Isaí Vargas Jiménez finalmente fue reconocido como hijo de Dios Padre.
La ceremonia sacramental tuvo como marco la capilla penitencial del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, a donde fue llevado por sus papás, Noé Vargas y Vanessa Jiménez y sus padrinos, Ernesto Trinidad y Mariel Molina, a la pila bautismal.
Luego de recibir un emotivo mensaje por parte del sacerdote que presidió la ceremonia, se llevó a cabo el ritual sagrado donde fue bañado con la gracia del Espíritu Santo.
Este acontecimiento ameritó el festejo con la familia y amigos cercanos que más tarde se efectuó, en el cual prevalecieron las felicitaciones y más muestras de cariño hacia el recién bautizado.