La pequeña Ana María Esparza Quezada fue llevada por sus papás y padrinos a la pila bautismal de la capilla San Juan Pablo II.
Emotiva ceremonia se efectuó en su honor, ante la presencia de un gran número de familiares y amigos que acompañaron a los papás de la bautizada.
Después de haber escuchado el mensaje por parte del sacerdote oficiante, él mismo llevó a cabo el rito bautismal, otorgando el primero de los sacramentos a Ana María, ungiéndola con el aceite de los catecúmenos para después verter en ella el agua del Río Jordán.
Más tarde, su padrino tomó el cirio pascual para encenderlo y llevarlos hasta donde se encontraban unidos sus papás y madrina, quienes elevaron sus oraciones por la bebita, pidiendo para ella una vida colmada de salud y hermosos momentos.
Al final, el ministro de la Iglesia bendijo a la concurrencia para después señalar que Ana María habría recibido la gracia del Señor.

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