Rotundo rechazo de la población usuaria del transporte público, al pretendido incremento que demanda ATUSA, de 7.50 a 10.50 pesos.
De acuerdo a las quejas recibidas en esta Redacción y a través de nuestras redes sociales, mientras no se modernice el servicio, no puede pensarse en tarifas más elevadas; siguen circulando en la ciudad unidades chatarra, que a pesar de que están fuera de norma, la autoridad es omisa. Hay camiones que se van deshaciendo, que echan humo como locomotoras, y ni las patrullas ecológicas intervienen.
Además, no se ha capacitado a los choferes para que den un trato amable al pasaje. Hay los que llevan a la novia a un lado, otros van viendo el celular, y la actual cuota de 7.50 pesos es un mito, ya que los conductores no traen moneditas y lo cierran en ocho, cuando están obligados a dar el cambio completo.
Asimismo, comentan que persisten las carreritas entre unidades de la misma ruta, propiciando con ello que no hagan determinadas paradas, para adelantarse por el pasaje, afectando a los usuarios, máxime por la mañana ya que ello repercute en la llegada tarde a su trabajo.
De igual modo, los camiones pasan cada 45 minutos cuando deberían hacerlo con mayor frecuencia; se advierten choferes cansados y estresados, así como falta de mantenimiento a las unidades, de ahí que hay las que se quedan a medio camino, perjudicando al pasaje con pérdida de tiempo.
Los quejosos consideran que las autoridades, obligadas a recular el servicio, deben garantizar un buen servicio y ello conlleva unidades modernas y choferes con seguridad social y salario decoroso, para que hagan con gusto su trabajo.
Por tanto, consideran como una broma el pretendido incremento en los urbanos, pues las condiciones no están para ello; el parque vehicular es obsoleto. En general, reiteran que no puede aumentarse la tarifa mientras el servicio no mejore.