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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 20-Sep.- Miles de personas dispuestas a ayudar se han congregado en los sitios donde se derrumbaron edificios en la Ciudad de México.
Toneladas de ayuda se han reunido, pero los centros improvisados en la calle la ayuda comenzaba ayer a ser rechazada.
“Aquí ya no es necesario”, fue la respuesta que recibieron cientos de voluntarios con comida y víveres en diversos puntos de las colonias Del Valle, Obrera, Condesa y Santa Cruz.
Algunos jóvenes con ganas de servir de algo en medio de la tragedia recorrieron varios puntos donde la ayuda ya sobraba, y los alimentos amenazaban con convertirse en un problema más que en una solución.
“Es hora de meternos a las casas, ya no más, porque la verdad es que sólo están entorpeciendo el tránsito a las ambulancias, así es que muchas gracias a todos, pero es hora de empezar a meter comida”, dijo Gloria, una brigadista que trabajaba en la zona del edificio colapsado en Viaducto.
“Muchas gracias, pero ya no hace falta, vuelvan más tarde”, dijo otra voluntaria a una fila de medio centenar de ciclistas dispuestos a llevar víveres y material de curación, en el centro de acopio ubicado en la entrada de los leones del Parque de Chapultepec.
En las calles aledañas a los edificios derrumbados se amontonaban torres de botellas de agua, lonches, vendas, gasas, medicinas y otros enseres, mientras seguían llegando personas con las cajuelas repletas.
Otros voluntarios en la calle Ámsterdam pidieron comida, pero no preparada, para que no se echara a perder.
Las donaciones incluso han empezado a canalizarse a albergues y a otras instituciones.
En el Estadio Olimpo Universitario, donadores y voluntarios sumaban esfuerzos para que 100 toneladas de comida, medicinas y herramientas lleguen a los damnificados.
En el centro de acopio de la UNAM, uno de los más grandes de la capital, cientos de personas contribuyeron a llenar dos tráileres de entre 30 y 40 toneladas cada uno.
Javier de la Fuerte, secretario de Atención a la Comunidad Universitaria, dijo que los víveres se clasifican en dos tipos: el material especializado, como medicamentos, y los productos para albergues.
Sostuvo que por el momento se necesitan muchas donaciones, porque no saben cuándo terminará la contingencia.
Por el momento, detalló, 30 brigadas de la UNAM, compuestas por 20 personas cada una, brindan su apoyo en diferentes áreas de la ciudad.
En en el cruce de Pestalozzi y Universidad, colonia Del Valle, el Gobierno de la Ciudad de México y empresarios instalaron un centro de acopio de herramientas, combustible y maquinaria para colaborar en los trabajos de rescate.
Ahí se reciben donaciones de palas, picos, barretas, cascos, guantes de carnaza, linternas, pilas y seguetas, así como cortadoras de metal, plantas de luz, reflectores, carretillas, alicates y botas de seguridad.
A su vez, empresarios han hecho llegar grúas, camiones de volteo, retroexcavadoras, “manos de chango” y camionetas.
Dos grúas ya fueron enviadas a apoyar los trabajos de rescate en la fábrica de la colonia Obrera que se derrumbó en el sismo de 7.1 y dejó decenas de mujeres trabajadoras atrapadas.
Voluntarios acumulaban el resto de material en espera de ser enviado a los sitios en los que haga falta.

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