Gerardo Muñoz Rodríguez

En días pasados, el doctor José Antonio González Anaya entregó al Congreso de la Unión los informes sobre la situación económica, las finanzas públicas y la deuda pública al cuarto trimestre del año pasado. En dichos documentos, se observó cómo una serie de metas fiscales, planteadas desde el comienzo de dicho año, se cumplían y en algunos casos, por más de lo presupuestado. Veamos.

El Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, estableció tres principales metas para el 2017.

El primer objetivo, estaba relacionado con la posibilidad de alcanzar un superávit primario, el cual hace referencia a la diferencia entre los ingresos públicos y el gasto diferente del pago de servicios de la deuda pública, en el balance financiero de las finanzas públicas. Según la propia SHCP, el superávit alcanzo 130 mil 151 millones de pesos, lo cual representa el 1.4 por ciento de Producto Interno Bruto. Esta cifra no era observada desde hace más de una década y estaba por arriba en un punto porcentual de lo presupuestado.

A pesar de existir un incremento real en los ingresos presupuestarios, existe una verdad que justifica esta salida del déficit y la cual no necesariamente está relacionada con una reducción en los desequilibrios entre el gasto y los ingresos en las finanzas públicas.

El remanente de operación del Banco de México. Estas ganancias para el banco central, se generaron principalmente por la devaluación del peso mexicano. Las reservas del banco, en los primeros cinco años de la actual administración, se incrementaron en aproximadamente cincuenta por ciento de su valor, lo que dio la facilidad al Gobierno Federal de no financiar su abultado gasto.

El ingreso que aportó Banxico al gobierno, fue de más de 322 mil millones de pesos; ante esto y con una simple suma aritmética; ¿Se hubiera presentado un superávit primario sin este remanente? ¿Lograremos la misma meta este año sin remanente?

En segundo lugar, se buscaba disminuir los niveles de la deuda pública federal, teniendo como referencia su proporción en el Producto Interno Bruto.El Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público se ubicó en 46.2 por ciento como proporción del PIB. Con esto, se logró revertir la trayectoria ascendente de la deuda pública del país, a pesar, expresado por la misma SHCP, de la volatilidad y la incertidumbre que se presentó el año anterior.

Sin embargo, no necesariamente esto está relacionado con un cambio en el camino de reducción de déficit o endeudamiento. Primeramente, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, recalculó el valor del PIB, con lo que éste logró aumentar su valor en 605 mil millones en comparación con la serie anterior. Por tal motivo, vemos cómo la baja en el porcentaje del Producto Interno Bruto, no necesariamente es gracias a una reducción de la deuda, si no a la revaloración del mismo.  Aunado a la fallida interpretación de que la volatilidad e incertidumbre jugaron en contra de la deuda; esto ya que, gracias a estas, el peso logró depreciarse.

Por último y lo que parecía más sencillo, era disminuir las erogaciones del gobierno federal. La reducción del gasto buscaba evitar un aumento del déficit fiscal. De no presentarte la disminución de éste, se hubiera generado mayor fluctuación en los mercados y presionaría aún más la inflación y el aumento en las tasas de interés.

Lo preocupante de esto, es que la reducción de las erogaciones se dio en el denominado gasto de capital. Sin embargo, esta visión solo representa una mirada al corto plazo. Todos los sacrificios o recortes que se presenten en el gasto de infraestructura, representan, en el largo plazo, una merma desmedida para el crecimiento económico del país.

En los informes presentados al Congreso, muestra cómo en 2017, la disminución del gasto corriente fue de 0.7 por ciento, y la inversión pública en 1%. El verdadero ajuste no debería darse en este último apartado del presupuesto, si no en el gasto corriente, el cual representa los recursos ministrados para sueldos, servicios, materiales, magisterio, entre otras cosas. El no pensar de distinta manera, solo nos traerá más insuficiencia como la presentada en las últimas tasas de crecimiento económico del país.

Ante esto, debemos ser sumamente analíticos en la presentación de los datos estadísticos utilizados por el Gobierno Federal, ya que una equívoca interpretación de éstos, nos puede llevar a una ingenuidad en la realidad.

Fuente:

Secretaría de Hacienda y Crédito Público. 2018. Recuperado de: http://finanzaspublicas.hacienda.gob.mx/work/models/Finanzas_Publicas/docs/ori/Espanol/Trimestrales/2017/Informes_sobre_la_Situacion_Economica_%20las_Finanzas_Publicas_y_la_Deuda_Publica_al_4T17.pdf

 @GmrMunoz