Ramona, lista para volver a empezar

A sus 66 años de edad, Ramona Santos Ramírez recuerda que siempre ha sido una apasionada de la cocina; por mucho tiempo preparó deliciosos platillos en diversas cocinas económicas, e incluso abrió su propia fonda, llamada El Itacate, pero por un deterioro en su salud a causa de una insuficiencia renal, tuvo que cerrar su negocio y dar un vuelco a su vida.

Desde hace 20 años ha lidiado con enfermedades, pues comenzó a tener problemas de diabetes, para lo cual los médicos le dieron un tratamiento a base de insulina y fármacos, no obstante, confiesa que desatendió el cuidado de su salud, motivo por el cual fue desarrollando la insuficiencia renal.

Hace poco más de un año observó un deterioro en su condición, comenzó a sentirse mal, se cansaba mucho y tenía problemas para respirar, se quedaba sin aire, lo cual le impedía dormir bien, por lo que tenía que conciliar el sueño sentada.

DE MAL EN PEOR. Un doctor le confirmó que estos síntomas manifestaban que su cuadro clínico se había agravado, sus riñones tenía un mal funcionamiento, por lo que requería ser sometida a hemodiálisis, sin embargo, se le complicó iniciar con dicho tratamiento porque carecía de los recursos económicos para adquirir insumos como un catéter. Cuando su estado de salud se deterioró, la trasladaron al Hospital Tercer Milenio, donde estando internada le aplicaron dos hemodiálisis.

Para poder continuar su tratamiento, uno de sus familiares les recomendó acercarse a las oficinas del DIF Estatal, para solicitar un apoyo y continuar con el tratamiento de hemodiálisis.

UNA MANO SOLIDARIA. Fue su hermana Margarita quien acudió a las oficinas del voluntariado para presentar la solicitud de apoyo, misma que fue respondida por el DIF Estatal, que encabeza la señora Yolanda Ramírez de Orozco; ahí recibió un pase para que le realicen seis hemodiálisis en una clínica privada, y le han comunicado que en próximos días estará recibiendo un apoyo parecido.

Ramona confiesa que se ha sentido mejor con el tratamiento recibido, ya no tiene la sensación de estar cansada y atrás han quedado las dificultades para respirar, por ello espera que el voluntariado y otras instituciones la sigan apoyando con las hemodiálisis, pues ella desea seguir con vida.

Actualmente, Ramona vive en casa de su hermana Margarita, quien ha estado al cuidado de su salud durante su tratamiento; con la mejora que ha tenido, ha comenzado a hacer labores, como el lavado de trastes, y espera pronto volver a preparar aquel rico mole que tanto gustaba a sus clientes.

¡Participa con tu opinión!