Por J. Jesús López García

Por la naturaleza de su producción, a lo largo de la Historia se ha asociado a una gran cantidad de arquitectos con una personalidad fuerte, sujeta también a episodios históricos de suma importancia: el arquitecto y funcionario Senenmut constructor del templo de la reina egipcia Hatshepsut fue al parecer, amante de la misma, un personaje importante de aquella ancestral corte, que estuvo en la posición de recibir buena parte del tesoro real para llevar a cabo esa obra magna.

Uno de los primeros arquitectos en ser conocidos por nombre propio fue el también egipcio -más de mil años anteriores al arquitecto de la reina- Imhotep, diseñador de la primera pirámide -la del rey Zoser en Saqqara-, fue también un poderoso visir, administrador de la riqueza del reino. Ligados al poder político y religioso, los arquitectos han podido ejecutar obras magnas que son parte importante de la Historia, del arte y de la riqueza cultural de pueblos enteros: Miguel Ángel (1475-1564)recibió el encargo de hacer la cúpula de la Basílica de San Pedro del Vaticano; más de dos mil años antes Ictino y Calícrates fueron encomendados por Pericles para reconstruir el templo dedicado a Atenea Partenos –concebido por Fidias- tras la victoria griega sobre los persas en las Guerras Médicas.

Thomas Jefferson (1743-1826), presidente de Estados Unidos, fue también un arquitecto neoclásico destacado, que vio en la racionalidad del Neoclasicismo, la estructura entera de su naciente país. Arquitectos contemporáneos también han diseñado y construido edificios icónicos, que han acrecentado su fama más allá de lo meramente arquitectónico como Eugène Viollet-le-Duc (1814-1879) -creador de la aguja que recientemente fue destruida por un incendio en la Catedral de Notre Dame de París-, Le Corbusier (1887-1965)o Frank Lloyd Wright (1867-1959), arquitecto norteamericano en cuya personalidad se basó la escritora Ayn Rand (1905-1982) para delinear el personaje principal de su novela “El manantial”.

Pero a la par de esas personalidades rutilantes, arquitectos de temperamento más discreto han construido edificios igualmente brillantes, al margen totalmente de la anécdota del genio de sus creadores. En el mismo Renacimiento Andrea Palladio (1508-1580) no cultivó otra disciplina que no fuese la arquitectura -a diferencia de Miguel Ángel que igualmente fue escultor y pintor o Giotto (1267-1337) y Rafael (1483-1520), pintores también, incluso más reconocidos como tales, que como arquitectos- y en la historia humana pueden apreciarse edificios magníficos de cuyos autores se conoce poco, o solamente sus datos más básicos.

En la arquitectura Moderna se entremezclan junto a los nombres de los grandes maestros reconocidos, cuya personalidad más discreta no quita un ápice de la bondad de su obra, baste mencionar el caso de Craig Ellwood (1922-1992), que en la línea de Ludwig Mies van der Rohe (1886-1969) realizó bajo la tipología del pabellón del maestro alemán, una gran cantidad de casas y edificios aprovechando además, la producción de materiales y elementos de procedencia militar para componer un catálogo de piezasy procesos industrializados para definir con precisión la forma de sus edificios.

En Aguascalientes, al lado de figuras locales de la arquitectura como Refugio Reyes Rivas (1862-1943) se cuenta con creadores como Sabino Anaya Pacheco (1909-1990). Paralelamente de las obras de Francisco Aguayo Mora (1912-1995), Luis Ortega Douglas (1913-1980) o Salvador Leal Arellano (1918-2001), encontramos las de Fernando Vargas Tapia, Jaime Rubén González Blanco o las igualmente buenas del arquitecto Ramón Ortiz Bernadac, quien es autor de edificios que son parte fundamental para comprender y apreciar la modernidad arquitectónica de nuestra ciudad tal y como recordamos el primigenio edificio Woolworth en la esquina de las calles 5 de Mayo y General Ignacio Allende.

Autor de proyectos de diversas escalas, Ramón Ortiz Bernadac no titubeó en apostar por una arquitectura contemporánea de manera abierta y sin mayores concesiones. La casa que hoy presentamos es solamente una muestra de su obra vasta e importante. Esta residencia ubicada en la calle Venustiano Carranza -al lado de otra casa de su autoría actualmente modificada en su fachada- presenta un lenguaje formal y constructivo totalmente moderno, lo que se aprecia en inmuebles comerciales de tres niveles que también concibió. Por la personalidad discreta del arquitecto, su nombre no resuena de una manera tan sonora, sin embargo en quienes gustamos de la arquitectura moderna, reconocemos rasgos de su obra y de su manera de proyectar arquitectura, eminentemente personales y que de alguna manera u otra, a veces imitamos de involuntariamente, evocándolo de manera indirecta al estilo de esas casas de Jardines de la Asunción. Sirva el presente escrito como un pequeño homenaje a una figura de la arquitectura local de gran importancia para componer un catálogo moderno de obras de diseño esmerado y ejecución precisa.

Dentro de su vasta producción podemos enmumerar las siguientes obras: Apartamentos para el Dr. Rodolfo Rendón (1960) en Vázquez del Mercado y Zaragoza, el Edificio Woolworth, y la casa para el Sr. Elías Acero en la calle de Primo Verdad No. 115 de 1963. Indudablemente el arquitecto Ortiz Bernadac se alza como un referente en la arquitectura moderna en Aguascalientes.