Ya sea durante la hora del recreo, los entrenamientos o la clase de educación física es vital que los niños estén protegidos del sol, que en esta época de intenso calor es un enemigo de los pequeños.
“Las pieles de los niños suelen ser más alérgicas o reaccionan con mayor irritación que la de los adultos”, señala la dermatóloga Cristina Cortés Peralta. “La piel de ellos es definitivamente más sensible”.
Es importante que los padres y los maestros aprendan a detectar las señales de quemaduras y golpes de calor, así como tomar las medidas necesarias para que los chicos estén protegidos de los rayos ultravioleta cuando realizan sus actividades al aire libre, añade la experta.

Los de piel blanca sufren más
El tiempo que tarda el sol en dañar la piel infantil depende del tono de ésta y la hora en la que se expone a la radiación.
“En un niño con tez blanca pueden pasar entre 10 y 15 minutos para que se queme, y en alguien más moreno puede pasar hasta una hora”, dice Cortés Peralta.
“La radiación más fuerte aparece entre las 10:00 y las 4:00 de la tarde”.
Los que están al cuidado de los niños necesitan saber cómo se ve la piel dañada por el sol y qué se debe hacer en estos casos.
“La epidermis quemada se ve roja, está inflamada, arde y, en casos más serios, hasta duele”, menciona quien también es especialista en cuidado avanzado de heridas.
“La mayoría de las quemaduras no son serias y se pueden tratar en casa: hay que quitar a la persona del sol y exponerla a un ambiente fresco; se recomienda irrigar la quemadura con agua fresca, y también se puede aplicar alguna crema neutra hidratante si no hay desprendimiento de la piel”, explica la dermatóloga.
“Si ya hay ampollas, dolor intenso y desprendimiento de capas de la piel no es adecuado aplicar, como muchas mamás creen, harina o ungüentos caseros, es mejor ir con el médico”.
Los pequeños, sobre todo los que están en edades preescolares, también pueden experimentar el golpe de calor.
Las señales de esta situación son la respiración acelerada, palidez, sensación de cansancio extremo y los cambios en el estado de alerta; por ejemplo, el niño es poco reactivo cuando se le estimula, enumera la especialista.
En estos casos lo recomendable es alejar al pequeño de la fuente de calor, llevarlo a un lugar fresco, pero no frío y acostarlo para que recupere los niveles de presión arterial.
La hidratación con agua de la llave o embotellada también es de suma importancia, señala Cortés Peralta.

¿CÓMO CUIDARLOS?
La mejor protección contra los rayos del sol se resume en tres puntos: gorros o sombreros, bloqueador e hidratación.
“Lo ideal es usar sombreros de ala ancha, es decir, que no sólo protejan la parte frontal, sino también la posterior y la lateral de la cabeza”, indica la especialista. “Los materiales deben ser gruesos, estilo lona o mezclilla, porque los sombreros de paja no son tan efectivos para detener la radiación ultravioleta”.
En el tema de los bloqueadores, asegura la dermatóloga, es importante comprar productos tipo filtro solar, pues incluyen compuestos orgánicos que probablemente no causarán alergias.
También es vital conocer la piel del pequeño; por ejemplo, si éste tiene la epidermis seca es ideal buscar protectores tipo crema, mientras que si es más grasa es recomendable comprar lociones o spray.
Las madres de familia necesitan asegurarse de que el bloqueador sea, al menos, factor 30 por ciento, efectivo contra los rayos ultravioleta y resistente al agua.
Estos productos se deben aplicar en las zonas que no están cubiertas por la ropa, incluyendo la nariz, el cuello y las orejas, comenta Cortés Peralta.
En lo que respecta a la hidratación, el agua es la mejor opción.
“¿Por qué no comprar soluciones hidroelectrolíticas? A veces la composición de estos productos de tiendas puede alterar la composición y hasta exacerbar el grado de deshidratación en los niños”, advierte la especialista.

Toma nota
Estas medidas te ayudarán a proteger la piel de los niños en esta época de calor:
– Compra un gorro o sombrero de ala ancha, hecho con materiales gruesos estilo lona o mezclilla.
– Consigue protector tipo filtro solar, con factor de al menos 30 por ciento, efectivo contra los rayos ultravioleta y resistente al agua.
– Aplica el bloqueador en las áreas no cubiertas por la ropa, como la nariz, las orejas o el cuello.
– Mantén a los niños hidratados con agua, evita comprar soluciones hidroelectrolíticas.

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