Karla Omaña
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Uno de los objetivos en materia energética del presidente electo Andrés Manuel López Obrador (AMLO), es evitar el retiro de casi 16 mil megawatts de capacidad en centrales termoeléctricas y aprovecharlas por medio de la conversión de plantas que puedan utilizar gas y combustóleo.
Para ello, prevé una inversión gradual de aproximadamente 246 millones de dólares de 2019 a 2022.
En 2017, la capacidad instalada del Sistema Eléctrico Nacional fue de 75 mil 685 megawatts, de los cuales 70 por ciento provino de centrales eléctricas convencionales. Es decir, retirar 16 mil megawatts del sistema, representaría perder casi una quita parte de la capacidad de generación actual.
La Sener y la CFE han expuesto que el retiro de capacidad obedece a la antigüedad de los equipos, así como su baja eficiencia y alto costo de generación.
Sin embargo, evitar el retiro y cierre de operaciones de las centrales convencionales representaría una reserva operativa firme, flexible y confiable para el sistema eléctrico nacional. Además, el costo de hacerlo podría significar una sustitución con valor de hasta 16 millones de dólares, de acuerdo con el documento de AMLO.
“El año pasado se registraron altos costos marginales locales de la energía eléctrica, por lo que el Cenace requirió de la generación termoeléctrica, incluso de plantas fuera de servicio como Salamanca unidades 1 y 2, lo que confirma, que entre los actores del mercado eléctrico se siguen considerando a las termoeléctricas”, menciona el documento.
El proyecto de AMLO se basa en tres ejes: adaptar las centrales generadoras al uso dual de combustibles, la conversión a ciclos combinados de unidades generadoras termoeléctricas, y conservar los sitios originales de centrales fuera de servicio y desmanteladas para instalar nuevas centrales.
Según José Manuel Muñiz, experto en el sector, las plantas actuales se pueden adaptar perfectamente para que quemen gas, y si se les da el mantenimiento adecuado pueden tener una vida útil de hasta 60 años, el doble de lo que tienen actualmente.
Asimismo los costos de mantenimiento serían muy bajos, comparados a lo que costaría adquirir una nueva planta.
Para que las antiguas centrales puedan usarse indistintamente, la nueva Administración prevé asignar un presupuesto de mantenimiento de 20 dólares anuales por cada kilowatt instalado, un costo, que de acuerdo con Muñoz es el estándar a nivel internacional.