Ana Silvia Lozano Galindo
El Heraldo

El verdadero impacto positivo del libramiento carretero poniente debe ser en más seguridad y menos contaminación y congestionamientos, así como mejor aprovechamiento de las horas-hombre para las empresas de transporte, señaló Roberto Díaz Ruiz.
El presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Autotransporte de Carga en Aguascalientes, consideró que el paso dado para retirar la concesión a quienes no concluyeron el proyecto deberá privilegiar esa visión, en una mesa de negociación que vele por los intereses colectivos de los aguascalentenses y la región.
“Y es que una obra de tal naturaleza no sólo va a favorecer la dinámica general del estado, sino también generará beneficios para los estados de Durango, Zacatecas, parte de Guanajuato, San Luis Potosí y Jalisco”, indicó.
En entrevista, el empresario del ramo reconoció que éste sería uno de los sectores más beneficiados con la tan prometida obra, sobre todo si se decidieran a construir el nuevo tramo más el que ya está, a cuatro carriles.
Con esas características nadie en automóvil, pick up o transporte pesado va a querer entrar a la ciudad por el solo gusto de entrar y se desahogaría un enorme volumen de unidades móviles en la mancha urbana; será también de enorme impacto positivo para sus habitantes.
En ese contexto, Díaz Ruiz recordó que un libramiento carretero no debe tener cruces de caminos a nivel de sus carriles, tampoco semáforos ni mucho menos topes, de tal manera que el tiempo para el trayecto Montoro-San Francisco de los Romo, se estima en media hora una vez que se cuente con la infraestructura.
Es un ahorro en tiempo y combustible que impactará significativamente sobre todo para los grandes usuarios que son las empresas de transporte de carga, donde hay casos de hasta 200 unidades de una sola compañía cruzando la ciudad de Aguascalientes en un solo día.
De tal manera que el primer paso dado para revocar la concesión es muy positivo, pero ante la enorme necesidad de esa infraestructura se convoca a que tenga lugar una negociación, ya mucho más presionada con el actual tenedor del título de concesión para que en el corto tiempo pueda seguir la licitación correspondiente y luego el arranque de la obra, sin desconocer desde luego que el actual concesionario tiene derechos que pudiera defender.