Sobre la salida del general Sergio Alberto Martínez Castuera, quien se desempeñó como secretario de Seguridad Pública del Estado, el P. Carlos Alberto Alvarado Quezada señaló que lo importante para la población, es que se combata la delincuencia y la gente se sienta más segura.
“Lo de menos es el nombre de la persona que esté al frente de la corporación policiaca, lo fundamental es que se observen resultados y baje la percepción de inseguridad que es muy alta”.
Reconoció que algunas parroquias han sido víctimas de robo, y hay en las que los sacerdotes se han visto en la necesidad de poner letreros, para que los hombres tengan más cuidado con sus carteras y las mujeres no pierdan de vista sus bolsos.
Y es que se padecen dos modalidades de robo, quienes acuden por la noche y abren las alcancías para llevarse las limosnas, dejando una serie de destrozos cuya reparación es más costosa de lo que se llevan; y los que acuden a misa no para orar, sino a ver qué persona está descuidada y llevarse sus pertenencias.
“Los ladrones se aprovechan de que los cristianos se concentran en sus oraciones o en el desarrollo de la ceremonia, para delinquir; de ahí que hasta en las homilías se advierte a los fieles sobre esta situación, y hay algunos párrocos que optan por poner letreros de advertencia en las propias bancas, en aras de proteger a la feligresía”.
Consideró que las autoridades de seguridad pública deben brindar protección a los templos, lo mismo a las colonias del Centro o la periferia, porque la delincuencia no se ubica en determinada zona, siempre está merodeando por todos lados; el patrullaje debe ser generalizado.
Temporalmente, quedará como encargado del despacho de la SSPE el comandante Juan Muro Díaz, quién se desempeña como director general de Seguridad Pública; “el nuevo titular, debe responder a las expectativas de la ciudadanía”.

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