En la etapa escolar se han identificado diversos trastornos del sueño, donde los más frecuentes son el insomnio, las pesadillas, los terrores nocturnos, entre otros. Por ello, se recomienda a los padres de familia vigilar que antes de dormir, sus hijos eviten ingerir alimentos de difícil digestión, tomar agua en abundancia, realizar ejercicio intenso y se cercioren de acostarlos a la misma hora, pues 7 de cada 100 niños padecen malos hábitos de sueño.

El doctor Jesús Maya Mondragón, del IMSS, señaló que estas indicaciones son fundamentales para un mejor desarrollo físico e intelectual y mayor rendimiento escolar. La duración del sueño es diferente en cada niño, pero en general los escolares -menores de 6 a 12 años de edad- deben dormir en promedio 10 horas por la noche.

“Una tarea fundamental de mamás y papás es preparar a los niños antes de ir a dormir con hábitos como bañarse, cepillarse los dientes o ponerse pijama. En cuanto a la recámara del niño, debe estar confortable, en silencio total, sin luz, sin televisor o computadora encendidos, y no permitir la lectura en la cama. Es necesario que papá o mamá acompañen al menor hasta su recámara y que éste duerma siempre en la misma cama y habitación”.

DETECTANDO TRASTORNOS. Para detectar alguna alteración en el sueño, el IMSS aplica un protocolo de evaluación y estudio a través de diversas pruebas como la consulta médica, la historia del sueño, un mapeo cerebral, un electroencefalograma y una resonancia magnética, estos últimos con el fin de identificar si alguna parte del cerebro está dañada o funciona mal.

El tratamiento dependerá del diagnóstico, el cual de manera inicial comprende un plan educativo dirigido a modificar las causas de estos trastornos y dependerá en gran medida de la familia; en caso de no obtener la respuesta esperada con las medidas de higiene recomendadas se propone el uso de medicamentos que favorezcan la relajación muscular e inducción del sueño.