Aproximadamente el 80% de la población mexicana mayor de 25 años no cuenta con estudios de nivel superior, y un abrumador 99% no tiene un título de maestría o de doctorado; de ahí que los que tienen la oportunidad de estudiar, deben hacer conciencia del privilegio de ello.
Así lo señaló el rector de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, Francisco Javier Avelar González, al indicar que las cifras nos demuestran que en nuestro país, la educación en esos niveles es un privilegio que conlleva una enorme responsabilidad social.
Con motivo del regreso e ingreso de más de veinte mil estudiantes a las aulas universitarias la semana pasada, el rector de la UAA enfatizó que hacerlo es una condición de privilegio, aun cuando muchos de ellos lo hacen con un enorme esfuerzo familiar, pero no todos los jóvenes tienen esa oportunidad y son más los que han quedado fuera.
Por tanto, hizo un llamado a la comunidad estudiantil a valorar en su justa dimensión la oportunidad de vida que tienen en este momento al haber podido ingresar a una etapa más de formación académica y aprovecharla a cabalidad para su bien y el de su entorno.
Destacó que volver a las aulas es para muchos una condición habitual, sin embargo, cifras como las referidas son reales a pesar de que muchos desconozcan ese panorama, desde estudiantes, hasta políticos y empresarios, ajenos a las problemáticas que enfrenta la gente que no pertenece a sus círculos de convivencia habitual.
Lamentó que muchos sectores no alcanzan a ver las brechas de desigualdad económica, social y educativa que imperan en el país y eso puede llevarnos a no apreciar las cosas buenas que tienen, como el acceso a la educación, o a un empleo estable, pero también a ser menos sensibles o solidarios con los sectores poblacionales más vulnerables.
En ese contexto, Avelar González invitó a hacer una valoración objetiva de las circunstancias propias de vida y contrastarlas para pensar en formas de ayuda permanente, desde la trinchera personal, para que otras personas tengan acceso a una vida digna y segura.
Finalmente, reiteró que en México la educación en nivel superior es un privilegio del que deben alegrarse los que lo gozan, y recordar que como integrantes de una universidad pública han adquirido un compromiso de retribución social y un deber ético de comprender nuestro entorno y servir a la sociedad.