Por Itzel Vargas Rodríguez

Posiblemente pocas sonrisas causan tanta intriga y curiosidad en la historia, como en su momento la mismísima “Sonrisa de La Mona Lisa” provocó… estamos en un momento contextual en el que, un político mexicano, se encuentra en el ojo del huracán del escrutinio público por su complicado entramado de acciones que se reducen en un gravísimo caso de corrupción en el país. El mismísimo Javier Duarte, quien recién fue capturado en Guatemala, ha volcado las opiniones por su rara sonrisa emitida al momento de su detención… ¿De qué podía reírse quien representa ahora lo peor de la política? Indudablemente la percepción pública se decantó por deducir que era una sonrisa de burla a que la justicia mexicana le hiciera algo que realmente le afectase.

Pues bien, la detención de “Javidú” viene a sumarse al reciente caso de Yarrington, otro ex gobernador mexicano vinculado a gravísimos casos de corrupción que levantan muchos “sospechosismos” por el momento en el que suceden estas capturas.

Seguramente, las elecciones en el estado más representativo del país, que se traduce por muchos aspectos en la antesala a las elecciones Presidenciales del 2018, es motivo suficiente para que se muevan las fuerzas necesarias para que dichas capturas, beneficien en algo al Gobierno Federal que se encuentra desde hace mucho tiempo, en una crítica situación de percepción y aceptación pública.

El asunto es que Javidú viene a desenmascarar, e indirectamente con aquella sonrisa lo reafirmó de igual forma, que el PRI tiene un complejo entramado de protagonistas que están muy arraigados en la cultura de la corrupción, la meritocracia mal entendida, y su captura más que ayudar al Gobierno Federal, viene a enlodar un poco más la imagen del PRI.

Pero ante este panorama, ¿qué sucede mientras tanto en las elecciones del Estado de México?

En temas de comunicación política y electoral, justo pasan cosas muy interesantes.

La lucha fuerte inminentemente está entre Alfredo del Mazo del PRI, Josefina Vázquez Mota del PAN y Delfina Gómez de Morena. Ellos son la representación de quién trae la nueva tendencia de atracción de la gente y de la conquista al poder rumbo al 2018: primero, quien representa directamente la línea política del Presidente y el PRI; quien puede levantar fuerza en la oposición respaldada por la derecha y ultraderecha del país; y quien motiva las élites intelectuales, culturales y de pensamientos de izquierdas en México.

Para empezar, Alfredo del Mazo trae como eslogan “Fuerte y con todo” acompañado de una imagen gráfica que hace alusión a un puño que impone fuerza. De inicio, la temática es muy agresiva y no del todo entendible en el por qué elegir ese mensaje. Se puede deducir que como una forma de emitir un mensaje ante los altos índices de violencia, pero, para tratar de ser un mensaje que intente “conquistar al electorado” termina siendo potencialmente frío y confuso.

Josefina Vázquez Mota por su parte, no ofrece una imagen ni un eslogan muy distinto del que tenía cuando aspiró a la Presidencia: se muestra una mujer seria, con una vestimenta muy conservadora y un eslogan muy poco propositivo pero que reafirma la narrativa de mensajes que ha querido imponer históricamente el PAN, y esa es la referente al cambio. Con un “Más que un cambio”, Josefina apela a atacar al PRI y a minimizar las propuestas de su contrincante de izquierda. Quizá, por ella misma pueda seguir imponiendo política y socialmente como un personaje que pesa, pero comunicativamente hablando, digamos que no hay una propuesta muy sólida y creativa.

Delfina Gómez en cambio, está marcando una pauta inteligente de cómo se debe plantear una narrativa en campañas. Se muestra como una mujer pensante en sus fotografías y lo acompaña con un eslogan aspiracional sumamente inteligente por dos cosas, porque apela a los sentimientos y propone una acción. “La esperanza se vota” es su frase, y en esas cuatro palabras dice muchísimo más de por medio. Es bastante interesante dilucidar, cómo en redes sociales supera su interacción con los usuarios a Alfredo del Mazo y a Josefina, de una forma magistral. Y la receta es sencilla: los mensajes que se suben siempre se dirigen a los casos que provocan descontento popular, pero siempre ofrece la opción y alternativa para mejorarlo.

Es interesante la propuesta de Delfina porque para Morena, esta es quizá, la primera vez que propone una campaña completa, bonita, que apela a los sentimientos y al raciocinio colectivo.

Si ponemos hoy en una balanza los logros comunicacionales que han tenido los tres candidatos, definitivamente Delfina se lleva de calle a los candidatos del PRI y del PAN.

Habrá que ver cómo evolucionan las cosas porque aún queda camino en esta campaña, y también, independientemente de los ganadores, estos esfuerzos comunicacionales electorales nos dan una pauta de cómo se vendrán los mensajes en el 2018. Por lo pronto se puede decir, que la izquierda trae una narrativa bastante interesante, de la que no debe minimizar ni hacer a un lado el PRI y PAN.

[email protected] / @itzelvargasrdz