Saúl Alejandro Flores

Puede parecer algo banal el título que encabeza esta columna, pero permítanme decirles que al responderse de manera inmediata es simple, pero al reflexionarla a fondo se complica la respuesta, más aún al concretizarla en hechos y por ende obtener sus correspondientes resultados, ahí comienza el verdadero problema, exhibiendo lo que simplemente se le ha denominado como buenas intenciones.

Ahora bien, si miramos cualquier medio de comunicación encontramos que son variadas las perspectivas y rosario de problemas, siempre y cuando sean especializados los artículos o análisis, si son de un carácter general se encontrarán básicamente los siguientes: altas tarifas en el consumo doméstico, abatimiento del acuífero y con menor presencia la contaminación, sea de cuerpos de agua subterráneos o superficiales, más aún cuando se trata de que la mayor fuente de abastecimiento es a través de cuerpos superficiales.

Así que los temas de índole ambiental o sustentable, saneamiento e infraestructura en cualquiera de sus facetas (sea uso agrícola, industrial o doméstico), así como las eficiencias suelen ser ignorados o mal comprendidos, generan alarma hasta el momento en que a esos problemas le son asignados los signos de pesos y llaman la atención como notas periodísticas; a esta relevancia también suele llamar la atención cuando se hacen referencias apocalípticas respecto a la calidad del agua, sobre todo con la presencia de metales pesados en los cuerpos de agua.

Cierto que a la población o usuarios les preocupa lo inmediato, lo que impacta en sus vidas cotidianas, en muchos o en la mayoría de los casos la visión y demanda es a corto plazo, no parece importarles la conservación ni preservación del agua, no sólo en cantidad sino en calidad para el futuro inevitable, pesa la visión antropocentrista que he denunciado en este espacio. Menciono éste espacio o columna semanal, por que más que ser un rincón de especialidad mi mayor propósito es generar una cultura del agua o mejor dicho cultura hídrica al alcance de todos.

Del mismo modo he manifestado mi interés en que las reflexiones y lenguaje del sector agua sea del conocimiento de todos los usuarios del recurso, ya que hay desde quienes desconocen absolutamente el ambiente que impera en el sector, sólo conocen y les importa que el agua esté en sus domicilios y cubran esas necesidades básicas y creadas, otros han generado una conciencia en los diversos problemas y manifiestan preocupación. Sin embargo, existen otras personalidades que llevan años o meses laborando en alguna de las múltiples actividades que se vinculan con el agua, y no muestran interés alguno, sólo están ahí porque es el único lugar para trabajar y fueron colocados por el pago de algún favor político, lamentablemente ellos se convierten en un problema para el deseado desempeño de las funciones del sector agua.

La ignorancia de diversos funcionarios y decisores es altamente lamentable, no por el hecho de desconocer, sino la gravedad estriba en que sus decisiones tomadas sin o con deficiencia en el conocimiento del sector causan daños irreversibles, más grave es cuando por azares del destino tiene puestos directivos y como manera inmediata por suplir esa deficiencia, coptan, aíslan o marginan a los profesionistas con experiencia, y los lugares son ocupados por personas a quienes se les paga el favor de apoyar en una campaña, poco importa si tienen conocimiento del sector.

La anterior realidad impera en todo el país desde los municipios, pasando por los gobiernos estatales hasta llegar a las dependencias federales, son escasas las dependencias que mantienen un nivel aceptable en su plantilla laboral y directiva, por lo demás la situación es lamentable, puedo parecer un disco rayado, pero ese es otro problema que combinado con la corrupción se convierte en un explosivo de mayor impacto, disculpen la analogía, pero ese detonante se convierte en una traba y en una causa de rezago en el sector.

Pueden haber recursos millonarios, pero de nada sirven si no los saben o no quieren aplicar, terminan por devolver recursos por no saberlos ejercer, o bien hacen alquimia para destinar ese recurso a fines ajenos a su destino, se aplica para campañas políticas o para engrosar los bolsillos personales, no conformes con el llamado “diezmo”, que es un soborno así dicho, que piden los funcionarios a los contratistas al asignar una obra, estudio o proyecto, y muchas veces va más allá del diez por ciento, pues no sólo va al funcionario o director, sino hasta niveles más altos del gobierno.

Lo anterior, es otra tara que causa rezago en el sector hídrico, como podrán ver amables lectores, el problema es mayúsculo y complejo, va más allá de tener la certeza de que al abrir el grifo sale agua, detrás de ello viene todo un collar de perlas enorme, largo que debe cumplirse para que el agua llegue a las tomas domiciliarias, pero antes de que sea extraída el agua, debe garantizarse el abasto y calidad de la misma, tener agua va más allá de pagar un recibo y abrir la llave, todo ello está respaldado por una serie de procesos con alto costo, a veces mal empleados y en otras son destacados los esfuerzos, pero el tener agua va más allá del abasto, del saneamiento, o cualquier otro rubro, ya que cada uno de ellos, está conformado por una serie de procesos y a su vez subprocesos, pero la realidad ha demostrado que poco importa la conservación y preservación del agua, criterio que debe imperar y hacer reflexionar antes de usar el líquido. Es imperante tomar y hacer tomar conciencia, porque esa será la única manera de lograr que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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