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Ayer, en sesión de la Diputación Permanente, se dio entrada al Punto de Acuerdo que presentó la legisladora Natzielly Rodríguez Calzada, para que el Congreso exhorte al Poder Ejecutivo y al Instituto Cultural de Aguascalientes, a que inicien el procedimiento para declarar el “deshilado” como patrimonio cultural, de acuerdo con la Ley de Protección y Fomento del Patrimonio Cultural del Estado.

Expuso que el deshilado llegó a estas tierras junto con las primeras pobladoras hispanas de la región, que se inspiraban a su vez en los antiguos deshilados de Flandes y Venecia, pero ya enriquecido con el sello morisco de la talavera árabe.

Las mujeres indígenas mestizas de la zona adoptaron esta técnica de bordado para recrear el mundo que las rodeaba. Tanto los bordados traídos de oriente por la famosa Nao de China como los que llegaron con las damas francesas en la época de la intervención en México, agregaron técnicas que dieron a los deshilados de Aguascalientes un sello característico.

Luego, con la llegada del ferrocarril se detonó el comercio de estas prendas a los foráneos constituyendo para muchas familias una fuente de ingresos. La artesanía del deshilado se fue extendiendo paulatinamente de la ciudad a las pequeñas comunidades, especialmente a Jaltiche de Arriba y La Labor, en el municipio de Calvillo. El deshilado se aprende de generación en generación, de madres a hijas, cuya creatividad queda plasmada en verdaderas obras de arte para el uso cotidiano.