CDMX.- Los «caifanes» son personas que caen bien, de ahí el nombre de un caifán. Una palabra muy socorrida en los 40 por los pochos, en la franja fronteriza de México con Estados Unidos y que mezclaba la expresión «cae fine» o «cae bien».
Y así, Caifanes cayó bien, o muy bien, en su concierto en el Palacio de los Deportes.
También referenciada para los pachucos peligrosos o bandoleros de hace cuatro o cinco décadas, el término, en plural, ha cobrado varios significados, como el de la noche del viernes: banda de rock imprescindible en la historia de México.
Si Saúl Hernández cantó poco o a la mitad, ayudado por los coros de la multitud en varias canciones, eso fue una observación extra ante el clamor de la concurrencia que llenó por completo el Domo de Cobre y se estremeció con la mayoría de las piezas que tocaron.
«Algún día nos vamos a morir, pero nunca nos haremos viejos», expresó el vocalista antes de cantar «Aquí No Pasa Nada», una de las expresiones con las que la audiencia se identificó más.
La mayoría eran contemporáneos del grupo, aunque sí hubo jóvenes y niños entendiéndose con el lenguaje rockero de la banda que celebra sus 30 años ininterrumpidos (en continuidad con Jaguares).
«Esto es algo muy cabrón, no sé cómo agradecerlo, creo que podría llorar de la emoción de ver a esta niña que me estremece, cantando nuestras canciones», expresó el cantautor cuando vio a una pequeña coreando «Sombras en Tiempos Perdidos».
No faltaron los discursos políticos del fundador, líder y mandamás de la agrupación, con piezas como «Antes de Que Nos Olviden», «Heridos» y «Nos Vamos Juntos».
En diversos momentos del concierto, que duró de las 21:30 horas a las 23:50 horas, aparecieron en la pantalla central diversos pensamientos escritos y firmados por sus autores, como Juan Rulfo, Alí Chumacero y Bertolt Brecht. Unos más serios, otros menos formales, todos generaron aplausos.
«Quise ahogar mis penas en alcohol, pero las condenadas aprendieron a nadar».- Frida Kahlo. Vaya que fue ovacionada.
Sabo Romo, Alfonso André, Diego Herrera y Rodrigo Baills sucumbieron ante la euforia de la gente que instagrameó, tuiteó o facebookeó muchos de los momentos del show, o bien, grabó para el recuerdo piezas fundamentales de los 80 y 90 como «Viento», «La Célula que Explota», «Ayer Me Dijo un Ave», «Miércoles de Ceniza» y «Aquí No Es Así».
«Como esto, nada, y si nos vamos, lo que mejor sabemos hacer juntos, es irnos a la chingada», exclamó Sabo, cuando se presentaron uno por uno antes de la falsa despedida.
Abrazados los cinco, y extasiados por el griterío de la audiencia, los músicos retomaron sus puestos y concluyeron con set que incluyó «Quisiera Ser Alcohol», «Mátenme Porque Me Muero», «Afuera» y «La Negra Tomasa». (Juan Carlos García/Agencia Reforma)

ASÍ LO DIJO
«Somos un grupo independiente, no tenemos disquera (actualmente), lo hemos hecho todo por nuestra cuenta. Este es un mensaje para todos los independientes, no hay nada en contra, es otro camino».
Saúl Hernández, cantante.