“Ante una injusticia y ante un delito, no debemos callarnos, tenemos que actuar y buscar la verdad; ante un daño, debemos reparar y pedir perdón. Dios siga guiando nuestro actuar para que la verdad y la justicia reinen”, destacó el obispo José María de la Torre, quien además ponderó los resultados del encuentro sobre “La protección de los menores en la Iglesia”, convocada por el Papa Francisco, y que acaba de concluir, así como la formación del Equipo Nacional de Protección al Menor.
Explicó que se abordaron las responsabilidades pastorales-jurídicas de los obispos y se adquirió el compromiso de informar sobre el trabajo que se realiza para atender este grave problema y la transparencia interna, hacia las autoridades civiles y a todo el pueblo de Dios.
Dijo que el abuso sexual a menores cometidos por parte de clérigos, constituye una de las realidades más dolorosas de la Iglesia Católica, en México y en el mundo. “Es un flagelo que debemos afrontar con pasos firmes y concretos, escuchando el grito de quienes han sido víctimas y se encuentran heridos del cuerpo, del corazón y la fe”.
Comentó que los obispos de México son conscientes de las graves consecuencias del abuso sexual infantil en el país y de la enorme responsabilidad que todas las instituciones tienen en el tema de la prevención y atención.
El citado Equipo de Protección multidisciplinario está integrado por obispos, sacerdotes y laicos especializados e independientes, con amplia experiencia en esta materia. Este organismo desarrollará sus actividades, a partir de una metodología integral que atienda todos los aspectos, bajo una mirada de 360 grados. “Su naturaleza será de prevención, detección, apoyo y atención en casos de abuso sexual infantil en el ámbito eclesial, particularmente en el diocesano”, finalizó el prelado.