En la delegación estatal del IMSS, se lleva el control, tratamiento y seguimiento de más de 130 pacientes diagnosticados con Esclerosis Múltiple (EM), la mayoría de ellos, desde hace más de cinco años, los cuales son controlados con biológicos de probada efectividad, que están a la vanguardia en los avances farmacológicos del mundo.
En el Hospital General de Zona (HGZ) No.1, se cuenta con la especialidad de neurología pero además, los pacientes con EM reciben la atención de oftalmología, rehabilitación física, cardiología, traumatología, entre otras especialidades que requieren conforme avanza la enfermedad, mencionó el jefe de Prestaciones Médicas, Alfonso Martínez Hernández.
El costo promedio mensual de los tratamientos de esta enfermedad, superan los 30 mil pesos, mismos que se otorgan de por vida a los derechohabientes del IMSS.
El próximo 31 de mayo, es el Día Mundial de este padecimiento que afecta a más de dos millones de personas en el mundo; en México hay 20 mil y sólo 7 mil son tratados; tiene una incidencia de un varón por cada dos mujeres y se caracteriza por la inflamación y degeneración del cerebro.
La EM es una enfermedad autoinmune del sistema nervioso central y en la actualidad, uno de los padecimientos neurológicos más comunes entre la población joven. Los síntomas son muy variables: fatiga, falta de equilibrio, dolor, alteraciones cognitivas y visuales, así como dificultades en el habla y temblores.
Aunque a la fecha no se conocen sus causas, se cree que hay factores ambientales que inciden en pacientes genéticamente susceptibles, de entre 20 y 40 años de edad, en etapa productiva y en menor caso, en edad infantil o por arriba de los 50 años.
Entre los factores ambientales se encuentran la exposición muy temprana a agentes infecciosos, menor exposición solar con deficiencia de vitamina D, tabaquismo, obesidad e ingesta de sal, lo que incrementa la probabilidad de desarrollar la enfermedad, activarla o incrementar el número de lesiones.
Si la persona sospecha que puede padecer esta enfermedad, debe acudir con un neurólogo. Mientras más temprano se pueda hacer un diagnóstico es mucho mejor, porque se ha demostrado que se retrasa la evolución a largo plazo, hay menos degeneración y por tanto, menos progresión.
Entre los riesgos por no atender a tiempo el padecimiento, están la incapacidad para caminar, ceguera o el deterioro cognitivo.
El tratamiento se aplica por tiempo indefinido y una vez que los pacientes son estabilizados, pueden hacer su vida lo más normal posible.