Por José Manuel Valdez Gutiérrez
 #SoyTormenta
 KM Life
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Caminando por la Alameda de la ciudad de Aguascalientes, rumbo al parque Alberto Romo Chávez… año de 1975, son otros tiempos, tiempos de tortas afuera del estadio, de dos o tres bolsas de semillas para ver un gran juego de pelota, sábados soleados de amigos de toda la vida, compañeros del rastro municipal, ferrocarrileros, trabajadores, empresarios, todos son iguales, con la misma bandera, la de los Rieleros de Aguascalientes.
Una moto pasa rápidamente por la céntrica calle Madero, bloqueada por un desfile, en ella va una novia apurada que tiene que llegar con la peinadora pues está próxima a casarse, al volante,un buen muchacho apoya a la ilusionada y apurada novia, es Walter Romo Muñoz, la joven promesa del Beisbol.
El joven Romo debuta a sus diecinueve años en la liga profesional de beisbol mexicana, convirtiéndose en el primer Aguascalentense en jugar para el Rieleros, tercera base, noveno al bate, de enormes cualidades físicas y mentales, le valió el querer ser reclutado por los Charros de Jalisco e incluso tuvo la posibilidad de irse a jugar a una liga de rokies (novatos) en Estados Unidos.
La vida esta plagada de decisiones y cada una de ellas van moldeando tu destino.
Su camino tomo un rumbo diferente, los spikes y la gorra tendrían que guardarse para emprender el viaje a la ciudad de Monterrey a estudiar carrera universitaria.
A su regreso, ya como todo un profesionista y acompañado de su amada esposa Martha Elba Gutiérrez Oropeza y sus hijos Jessica y Walter, continuo participando de manera amateur en el beisbol con el recordado equipo de la fundidora Raleigh, Jugador habitual en torneos de golf colecciono varios trofeos y ciclista obstinado del MTB en carreras de larga distancia y mucha exigencia.
Walterio como le dicen afectuosamente sus incontables amigos es hoy por hoy un referente de la historia beisbolista de nuestro estado, y aún ahora se frota las manos ansiosas y emocionadas y suelta su tradicional “Hijo e su..” cuando ve una buena jugada en el diamante del Romo Chávez, el campo de sus queridos Rieleros.
Walter Romo Muñoz, un ejemplo de vida.