Por José Manuel Valdez Gutiérrez

#SoyTormenta
#KmLife

“SAI” El Aquiles Samurai

¿Cuánta fuerza de voluntad puede ser albergada en un corazón?

La primera ocasión en que coincidimos dentro del MTB me llamó mucho la atención su habilidad con la bicicleta, su destreza al descender en caminos técnicos, pero sobre todo la amabilidad de su trato y esa permanente sensación de paz interior.
El escenario, la ruta de Jurassic Park, muy pesada, técnica y algo demandante para alguien como su servidor que en aquel momento era aún más principiante e inexperto que el día de hoy.
Un sol sofocante, se presentaron siete ponchaduras durante el camino, un desviador roto, y dos caídas, lo que convirtió una ruta de dos o tres horas en un verdadero suplicio de más de siete horas.
Molestos, cansados, hambrientos y temerosos de los regaños de las respectivas esposas quienes ignoraban nuestras peripecias pues en esos hermosos lugares no existe señal de celular (lo que los hace aún más hermosos) nos puso a todos en una sensación de caos, con unas ganas terribles de aventar las bicicletas y con la ilusión de que alguna camioneta pasara y nos llevara hasta el lugar donde dejamos los coches, no queríamos ni cruzar palabra entre nosotros, todos perdimos la compostura, todos menos él, por lo que llamo aún más mi atención.
Le pregunté a Enrique del Monte, el amigo que nos presentó ese día, de donde lo conocía y después de una buena serie de datos soltó un dato aún más significativo: “No, carnal, y así como lo ves, cuando yo lo conocí era más bien llenito, pero un día se puso a darle al INSANITY y ¡zas!, ahora anda muy metido en esto del ejercicio”.
Por fin terminó la odisea, llegamos a los coches y nos despedimos sin más protocolos de todos los que rodaron, la verdad, entre cascos, buf y tierra estaba seguro de que no reconocería nuevamente a ninguno de ellos.

Lo que debe ser será, y sucederá de manera natural, pues existe un plan perfecto
Facundo Cabral

El contador Jorge Omar Mosqueda Villagómez es un tipo con voluntad de hierro, que no conoce la palabra imposible y mucho menos claudicar.
Hijo del señor Jorge Mosqueda y de la señora Ana María Villagómez, es un hombre atento, educado y preocupado de sus seres queridos, y que en compañía de su novia Irene Arellano no pierde la oportunidad de viajar y disfrutar de una buena competencia.
En el 2015 corrió dos maratones, el Lala en Torreón y el Tangamanga en San Luis Potosí, para el 2016 Gran Fondo New York en la Cd de México en bici de ruta, Maratón Lala, 70.3 de Monterrey, Giro Guadalajara 160 km de bici , 50 km en Trail Bosque de la primavera, 200k Guanajuato y medio maratón de Aguascalientes Maratón Rock and Roll en Querétaro.
A todas luces un hombre hecho para estas demandantes pruebas ya que es muy rápido.

El árbol no vive de lo que florece, vive de lo que tiene enterrado
Proverbio

También en 2016 hizo el primer Intento de Iron Cozumel, donde es descalificado en la nadada, pero que, llegando a la transición de la bici, hace todo lo demás ya descalificado y logra terminar las dos disciplinas del Iron los 180 km de bici y la carrera de 42 km, él fue a darlo todo, y no se guardó nada.
Pero el golpe fue grande, frustrante, incluso para algunos se pudo significar el abandonar los triatlones, específicamente la intención de un Iron Man.
No para Omar. Cambió la estrategia, pidió a su entrenadora Lucy González la líder de los Aquiles que fuera más específicos en sus esfuerzos, lo que involucró que no faltara lunes y miércoles a las 7:00am a clase de técnica, ser muy disciplinado en sus entrenamientos y reducir las competencias en las que participaría, el objetivo era claro, sería un Iron Man, ¡sí o sí!
Para el 2017 participó sólo en el Giro Guadalajara 140 km, y en el Maratón Aguascalientes; sí apreciable lector, algo sencillo para relajar músculos.
Toda la artillería para el Iron Cozumel, así, con la convicción de quien sabe que lo dará todo fue por su revancha, por su gloria personal.
Prueba superada, Omar logró una gran competencia, “SAI” como le dicen sus amigos Aquiles es hoy por hoy un Iron Man, lo cual puede parecer sencillo si no se comenta que él no sabía nadar, y que fue esa voluntad inquebrantable la que le permitió enfrentarse al nado en aguas abiertas, superar sus miedos y alcanzar su sueño.
Y así fue, la vida me premió con un nuevo amigo, uno entrañable, de los que con su vida dan cátedra permanente, de los que superan caídas y fracturas, de los que abrazan con el alma, de los que tienen prohibido rendirse
Jorge Omar Mosqueda Villagómez, un ejemplo vida.

 

 

 

 

 

 

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