Por José Manuel Valdez Gutiérrez 
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Las personas que forman parte de nuestro día a día, en ocasiones por tiempos prolongados, en otras tantas de manera casi imperceptible, siempre terminan por dejarnos alguna enseñanza, alguna anécdota, algún recurso.
Lo relevante es que sin importar el tiempo transcurrido en ese contacto, nuestros sentidos estén ávidos y dispuestos: nuestra alma abierta para aprender.
María Isabel Romo Espinoza, cuando conoció a Griselda Citlalli, lejos estaba de imaginar la influencia positiva y el cambio que generaría en su vida y su historia.
Isa Romo, o como muchos le ubican “la coach Isa”, comenzó formalmente su vida deportiva como instructora de spinning, profesión que en la actualidad todavía realiza. Mujer de fe y con un enorme espíritu altruista, coincidió en vida con Griselda Citlalli, corredora local mejor conocida en el ámbito cómo “Gris”, quien de inmediato identificó las enormes capacidades de Isa para correr.
Posterior a probar suerte debutando en un Guadalupano, se enfocó a perfeccionar su técnica e incursionó en carreras de 10 y 21 kilómetros, pero esas distancias comenzaron a ser insuficientes. Motivada por “Gris” decidió correr su primer 42k en la ciudad de Querétaro en 2012 y, quince días después, el primer maratón organizado en Aguascalientes, siendo la primer mujer en ganarlo.
Hasta la fecha ella suma diecinueve maratones entre los cuales destacan el maratón Monterrey 2015, en el cual consiguió la quinta posición y, además, estableció su mejor tiempo. Gracias a ello, logró merecidamente la aceptación al maratón de Boston. En 2017 corre en la ciudad de Celaya, a la fecha el maratón que ha corrido más rápido; un maratón muy duro, en el que estableció un tiempo de 3:28. Este mismo año volvió a subir al podio del maratón de Aguascalientes, al ocupar el segundo lugar de la categoría libre.
Isa está llena de historias que han marcado su vida pero, sin lugar a dudas, la que más la ha marcado es la muerte de su gran amiga “Gris” en 2014, recuerdo que nubla rápidamente sus ojos con lagrimas y su respiración con nostalgia.
Sus familiares y amigos cercanos la definen con facilidad: es una persona que entrega su vida al servicio de Dios y del prójimo. Una mujer que siempre se preocupa por los demás antes que por ella misma y siempre da lo mucho o poco que tiene con tal de ayudar a quien lo necesita.
Como un ejemplo del trabajo que realiza a la comunidad está su equipo Ohana, un proyecto que comenzó con su ex entrenador quien la motivó a iniciar en Aguascalientes un grupo de corredores con la finalidad primaria de inculcar las buenas prácticas deportivas, iniciar a quien lo necesita y quiere en el deporte, y crear un lazo muy fuerte en la ideología del equipo: su meta ha sido ayudar siempre al más necesitado, dentro y fuera del deporte, mentalidad que rige el estilo de vida de “Isa Romo”, y que en la eternidad llena de orgullo a su querida amiga “Gris”.
María Isabel Romo Espinoza, un ejemplo de vida.

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