Por José Manuel Valdez Gutiérrez 
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¿Y dónde encontrarías a Dios si no es en la adversidad? Y es justo en ese momento cuando tu espíritu debe estar pleno, digno, fuerte y libre, solo así podrás convertirte en el gladiador que la historia te pide que seas.
Una joven mujer se abre camino en la Ciudad de México para mantener a sus tres pequeños hermanos, el monstruo de mil cabezas no da tregua y esta novel ha salido a darle pelea acompañada de su pequeño Miguelito, el cual, como hijo único, poco a poco se dio cuenta que la vida no es precisamente miel sobre hojuelas, y con diez años ya se desenvolvía por la gran ciudad montado en el metro o camiones urbanos.
Esta no es una historia común, es la historia de “Iron Mike”, un personaje fuera de serie.
Con dieciocho años, Mike decide probar suerte en Cancún, trabajando de mesero, cantinero y asistente en hotel o lo que encontrara en el camino. ¿Vida fácil? No, en ningún momento, pero existe un plan superior, uno que se entreteje en momentos que sólo uno comprende cuando analiza la historia, cuando mira el camino recorrido, fue así que en Cancún, “Iron Mike” comenzó a nadar en aguas abiertas y desarrolló una pericia envidiable.
Con la experiencia vivida y la malicia adquirida en la vida nocturna de una ciudad turística tan importante, Mike rápidamente encontró trabajo en el giro dentro de su entrañable Aguascalientes, como gerente del recordado Bar Station. Joven, con dinero y un poder social importante como ése, Mike compró una poderosa motocicleta, ¿que más podía pedir un galán de esa época? Pero el destino misterioso lo hizo volar por los aires en la carretera a León, accidente del cual salió vivo de milagro. Quedaba claro: Dios tenía otros planes para él.
Un año incapacitado, curiosa es la vida cuando de dar lecciones se encarga, el accidente lo alejó de la vida nocturna y lo enfocó nuevamente en los estudios. Mucha gente creyó siempre que con los antecedentes de Miguel, nunca iba a poder estabilizarse y salir adelante, pero rendirse no esta en el diccionario de Miguel Ángel Márquez González. No, él es un gladiador y decidido a contradecir la estadística, se tituló de LAF en la UAA, hizo una maestría en Ingeniería por el ITESM y una especialidad en la Universidad de Arizona, fue presidente de la Comisión de Desarrollo Empresarial en COPARMEX y propietario de su propia empresa MAQ Turismo.
Después de dejar el futbol americano que practicó desde niño a causa de una lesión, su hijo mayor “Mike Jr.” Miguel Ángel Márquez Quezada lo incursiona en el MTB. Pero su primer batalla no estaba en ese deporte, don Mike tendría que remediar un pequeño descuido: retirado de la actividad física ordenada y frecuente, su peso corporal se disparó. Primera meta: perder más de 40 kilos que dificultaban la faena del ciclismo. Estrategia: apoyarse de la nutrióloga Dra. Zayra Montañez. Resultado: Prueba superada.
Benefactor de causas grandes y estructuradas, patrocinador de competencias deportivas y promotor del crecimiento de sus colaboradores, son algunas de las virtudes que se suman a la percepción de quienes lo rodean, los cuales lo describen como un excelente e invaluable amigo. Padre de Miguel Ángel, Enrique y Ana, ha demostrado junto a su amada e incondicional esposa Anilú Quezada Gallo que para ser un gran padre no es indispensable un ejemplo, basta con la voluntad, entrega y amor incondicional que pongas en la formación de los hijos. Y ellos juntos forman la “IronFamily”, pues Miguel es ahora un asiduo participante de los triatlones de larga distancia, los IronMan, que dan forma a su sobrenombre.
Ahora tiene el plan a largo plazo para participar en el campeonato mundial de KONA, la mayor expresión de los IronMan, el cual seguro, de una forma u otra, Miguel conseguirá pues así ha sido en maratones, triatlones y carreras de gran fondo de bicicleta de ruta y de montaña donde él ha participado.
No, vidas fáciles no existen, existen vidas de esfuerzo, de constancia y de lucha permanente, éstas son las dignas de contarse, pues “Iron Mike” se ha levantado en ya muchas ocasiones para demostrar que la gloria está en la lucha constante y que alcanzar metas es sólo la autorización para dar vuelta a la página de la historia y continuar escribiendo un legado.

Miguel Ángel Márquez González “Iron Mike”, un ejemplo de vida.

Si conoces una historia de vida que merezca ser contada comunícate conmigo: [email protected]

(Fotos: Miguel Ángel Márquez González)