Por José Manuel Valdez Gutiérrez 
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Cuando uno regresa al campo de futbol de la UP Bonaterra, es imposible entender todo lo alcanzado sin repasar todo lo vivido.
Son los años 90 y en la afición futbolera de Aguascalientes se fabrica una nueva ilusión, Los Halcones de José Antonio Roca serán el primer equipo de la naciente Primera A en el estado, y para celebrarlo el equipo América de Primera División se presenta en el hoy extinto estadio municipal con sus grandes estrellas, entre ellos, Alberto García Aspe, referente nacional en lo que sin lugar a dudas era su mejor momento. Pero él no contaba con que se enfrentaría a una novel promesa, un jovencito de nombre Pedro Cruz García. En repetidas ocasiones intentó sin éxito hacerle jugada, y una y otra vez Pedro lo impidió, hasta que en una jugada muy apretada ambos fueron al suelo; García Aspe, de fuerte e impulsivo temperamento se puso en pie para increpar a su contrincante, Pedro hizo lo propio y se pusieron cara a cara. Con una sonrisa en la cara García Aspe dio un coscorrón al pequeño defensor diciendo: “Bien carajo, así se juega”, y al final del partido se dio el tiempo de estrechar su mano para felicitarlo nuevamente.
Esta entrega y determinación llevó a Pedro a jugar en otros equipos como el querido y recordado Gallos de Aguascalientes, en el cual se hizo acreedor a una beca universitaria para jugar y estudiar en la universidad Bonaterra, donde también fue visto por seleccionadores de equipos profesionales pero, orientado por sus padres Pedro Cruz Hernández y Rosalba Garcia Orenday, con los cuales mantiene una unión admirable, decidió dedicarse de lleno a su preparación como ingeniero.
Pero el destino tenía muy claro lo que vendría para él, Pedro se convirtió en el director técnico de la UP Bonaterra, siendo el único entrenador a nivel nacional en ser campeón de los dos torneos universitarios más importantes del país en un mismo año, los torneos CONDE y CONADEIP, en dos años diferentes 2008 y 2013.
También es el único entrenador de futbol en Aguascalientes que ha sido nombrado Premio Estatal del Deporte, en el año 2013.
Su amigo Pilar Reyes lo llamó “Pedrul”, que es como le conocen sus múltiples amigos; él siempre ha sido un hombre generoso, que junto a sus esposa Jessica Cardona Martínez han formado un hogar sólido y amoroso, en el que sus hijos Pedro, Jessica Sareth y Joshua Alejandro acoplan sus estudios al espíritu y facilidad deportiva que heredaron a raudales de su padre.
Recientemente, su cardiólogo le ha diagnosticado un problema en el corazón, un problema “de nacimiento” que es inoperable y que por ningún motivo le permitirá correr un maratón nuevamente.
Pero no ha nacido quién le haga entender a “Pedrul” la palabra imposible, pues antes de este diagnóstico corrió el Maratón Aguascalientes en tres ocasiones, uno de ellos en un tiempo de 03:41:00, y a su vez, el Maratón de la Ciudad de México de gran altimetría.
No, para Pedro la vida no ha sido fácil, para “Pedrul” ¡la vida es bella!, por eso, justo por eso, cuando te paras en el campo donde ha dirigido, donde se ha frotado las manos, donde ha reído y llorado, y escuchas detenidamente podrás escuchar el aliento, el grito de guerra que él mismo lanza diariamente al espejo:”¡Dále, carajo!”
Pedro Cruz García, un ejemplo de vida.

(Fotos: de Pedro)