Por José Manuel Valdez Gutiérrez 
#SoyTormenta
#KmLife

De amistad y deportes se puede hablar durante muchas horas con sendos ejemplos a nivel profesional, que en competencia de alto nivel o en el retiro mismo parecieran inseparables, pues incluso encargan la formación de sus hijos en compadrazgos o comparten la mesa en reuniones familiares.
Esta columna en sí, es un reflejo de la enorme afinidad y admiración que su servidor siente por esa entrega incondicional que existe entre dos personas, que nacen en lugares inesperados como las aulas de una escuela, en una rodada en el cerro, en clases de natación o en un empastado defendiendo la misma playera.
Y lo maravillado que concluyo la redacción de las mismas, después de recibir la retroalimentación de quien ha servido como “cómplice” en turno y poder en la mayoría de las ocasiones ver a través de sus ojos la admiración y cariño incondicional que realmente siente por “el protagonista” en turno, admirando su decisión a continuar una carrera que dio con él de bruces en el suelo, persiguiendo su sueño de torero, siendo ampáyer de beisbol, alcanzando medallas en competencias de natación y muchas otras increíbles historias donde el protagonista se planteó que estaba prohibido rendirse.
Por lo que en esta columna deseo compartirles dos historias de amistad verdadera, todas desarrolladas en un mismo evento: el Maratón LALA, que se lleva a cabo en la ciudad de Torreón de manera anual y al cual corredores nacionales e internacionales aspiran llegar para mejorar sus tiempos, alcanzar la calificación a un maratón internacional o bien sólo para vivir la experiencia de ser parte de uno de los maratones que en conjunto con el maratón de México y el de Monterrey son considerados como los más emblemáticos del país.
Con el afán de que estas historias puedan ser adoptadas por todos y encuentren en las mismas afinidad y motivación en todas y cada una de sus metas deportivas, y permitirme que llegado el momento les pueda platicar una parte de sus historias personales, no mencionaré los nombre de los protagonistas.

Expuesto lo anterior, les comparto:

Primera historia
Con una vida en desarrollo ordinario o mejor dicho, en desarrollo extraordinario, pues como toda madre de tres hijos ha podido comprobar, se requiere ser más que “ordinaria” para lograr alinear casa, hijos, marido y en este caso empresa en armonía. Así trascurría la vida de nuestra protagonista cuando impulsada por su familia tomo la determinación de participar en un maratón, y fue la que se efectuaría en Torreón del 2018 el elegido.
Cuatro meses de preparación para correr 42,195K comenzando prácticamente de cero fue el reto planteado, y ese día en la línea de salida no quedaba más que disfrutar, o por lo menos así se lo plantearon todos sus amigos y compañeros de equipo “Tranquila, lo difícil fue el entrenamiento, hoy sólo viniste a recoger la medalla, disfrútalo”, pero quien ha corrido el Maratón Lala dará fe de que es una prueba muy dura, no sólo por los kilómetros a recorrer, pues a pesar del tremendo ambiente que todos los asistentes ponen a lo largo de la ruta se tiene un factor incontrolable “el clima” y este 2018 fue particularmente caliente, al grado de que expertos corredores manifestaron el padecer calambres durante el recorrido y muchos de ellos no sólo no alcanzaron el tiempo que estaban buscando, quedaron lejos de sus mejores marcas.
Esa sería la verdadera prueba para nuestra novel protagonista, dominar su enfrentamiento con aquel inclemente calor y lo que más de cinco horas de carrera significaba para su cuerpo y su mente.
Cuando paso por el costado de la carpa de su equipo pidió apoyo, y manifestó sentir calambres, pero en ese punto se encuentra aún muy lejana la meta por lo que su esposo y amigos tenían claro que no seria fácil la tarea de conquistar el objetivo. Aguardaron pacientes pero cuando el corazón presiente algo no se puede hacer caso omiso, así que sin más su esposo y un matrimonio de buenos amigos comenzaron a caminar en sentido contrario a la carrera para buscarla y ayudarle en esos últimos y pesados kilómetros, sin tomar en cuenta que los tres concluyeron esos 42,195K momentos antes.
Al encontrarla, ella casi desfallece, de verdad es que no podía más, sentía muy cansados sus brazos, sus piernas ya no las sentía, sólo percibía el dolor como una constante, pero su esposo y amigos no estaban en ese punto para curar heridas y escuchar lamentos, sabedores de su meta y de su sueño de alcanzarla se enfocaron en despabilarla, en que retomara técnica y paso, distrajeron su mente con halagos y vítores, le hicieron saber lo poderosa que es y lo orgullosos que estamos todos de ella, así que como el ave fénix, al abrigo del cariño de sus amigos y al amor de su esposo nuestra protagonista cruzó la meta de maratón de la ciudad de Torreón con sus brazos en alto dando gracias y sabedora de la impresionante lección de vida que transmitía a sus tres hijos: en esta vida, lo único imposible es lo que no intentas y una vez en el camino a tu objetivo está prohibido rendirse.

Segunda historia
Nuestro protagonista es un Iron Man, uno de esos “guerreros” de mil batallas que se enfrentaba a una encrucijada que tarde o temprano afrontan todos los grandes competidores: no encontrar la motivación adecuada para realizar la carrera para la que estaba inscrito y se preparó tan arduamente.
Así que tomo su teléfono y a tan solo horas de comenzar a correr se lo comentó abiertamente a uno de sus tantos amigos, quien desde Aguascalientes le escuchaba con atención y cariño.
“De verdad, amigo, te lo prometo, no sé que hago aquí, no tengo la menor idea, no me siento con ánimo, ya la he corrido con anterioridad y de verdad, esta edición no me atrae en lo más mínimo”.
Al terminar sus palabras su amigo le consultó: ¿Te pudo contar algo? Y nuestro protagonista respondió de manera afirmativa.
“Yo tenía el sueño de correr esa carrera, era una revancha para mí, en el 2017 fui sin una debida preparación y no quedé conforme a pesar de terminarla. Durante cuatro meses me preparé a conciencia, no me desboqué en la alimentación durante diciembre y mejore técnica y capacidades tanto en distancia como en velocidad, no tenía una inscripción pero tenía fe en que podría arreglarlo antes de la fecha, así que seguí de manera incansable, y a dos semanas de la competencia me di cuenta de que por problemas laborales y económicos no podría asistir”.
Así que te voy a pedir un favor amigo, corre por mí, por favor, da lo mejor de ti, lleva mis piernas contigo, mi fuerza, mi corazón y entrega te acompañarán.
Y así fue como nació el compromiso extra y se concluyó la carrera en un muy buen tiempo y al regreso nuestro protagonista buscó a su amigo para entregarle el kit de participante y medalla: “Esta no es mía amigo, te pertenece, pues la conseguí gracias a ti”.

La sangre te hace pariente, la lealtad te vuelve familia.
Dicho popular

Queda claro que el cariño de amigos trasciende estereotipos y sitúa a la otra persona como una prioridad, como algo jamás se puede traicionar pues la amistad verdadera se fundamente en buena parte por la lealtad.
Aún recuerdo aquel momento en que fui cuestionado por un grupo de amigos que formé en la universidad: “Decídete, Manuel, tus amigos los de la trova o nosotros”. ¡Ah! ¿Qué sería de aquellos cuates? Desde aquel momento que no los veo…

Un amigo no condiciona, no manipula, un amigo se da, así, sin frenos, sin medias tintas.

Quien tiene un amigo tiene un tesoro y sólo quien que tiene varios amigos es verdaderamente rico, pues llegado el momento sólo quedarán las risas, los abrazos y el afecto de aquellos quienes conocedores de tu corazón y tu alma no dudaron un instante en acompañarte en las etapas más trascendentes de tu vida, de escucharte y limpiar tus lágrimas, incluso alegrarse más por tus logros que tú mismo.
Los amigos, un ejemplo de lo mejor de la vida.
Si conoces una historia de vida que merezca ser contada comunícate conmigo: jmvaldezg7@gmail.com

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