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Agencia Reforma

Chile se convertirá en el primer país de América en prohibir a los negocios minoristas el uso de bolas de plástico.
La medida, que tiene como objetivo proteger sus más de 8 mil kilómetros de costa, fue aprobada de manera unánime por el Congreso el pasado 30 de mayo y otorgará a tiendas y supermercados seis meses para ajustarse a las disposiciones.
Sin embargo, pequeños y medianos negocios, como tiendas de abarrotes locales, tendrán hasta dos años para apegarse a las nuevas normas. Durante ese tiempo, sólo podrán dar dos bolsas como máximo por cliente.
“Estamos convencidos de que el tamaño de nuestras costas nos obliga a ser líderes en mantener limpios nuestros océanos”, dijo Marcela Cubillos, Ministra de Medioambiente.
Cerca de 80 gobiernos municipales de todo el país ya han adoptado las restricciones desde hace algunos años, mientras algunas comunidades costeras y lacustres tienen prohibiciones absolutas.
Los chilenos utilizan más de 3.4 millones de bolsas de plástico al año, según la Ministra de Medioambiente, y la mayoría es tirada basureros municipales o llega al océano.
En 2016, el Congreso aprobó una ley para reducir la basura y promover el reciclaje, y Chile ha reajustado su sector eléctrico en años recientes para depender en mayor medida de recursos de energía renovable.

Reviran empresarios contra prohibición
La prohibición de bolsas plásticas en todo el comercio de Chile podría dejar más de 22 mil personas sin trabajo en este país, advirtieron este jueves empresarios de esta industria.
El gerente general de Plásticos Bilbao, Hernán Busquets, señaló al portal Emol que acabar con las bolsas plásticas en el país significará terminar con el trabajo de miles de personas y que para “reinventarse” se necesita una inversión no menor a los 2 millones de dólares. La medida afectaría a unas 120 empresas.
Los fabricantes de bolsas añadieron que están “en riesgo de perder entre 1.5 y 15 millones de dólares en maquinaria destinada a ese trabajo, por lo que los productores podrían cambiar por productos biodegradables o cerrar sus fábricas.