Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

CARTELERA – “VUELVEN” (Issa Lopez, México, 2017)

Vivimos en un país que privilegia la orfandad. Somos huérfanos políticos, mediáticos, sociales y, en algunos casos, de padres. Este último elemento también forma parte de cierto cotidiano cuando el desamparo producto del abandono previamente mencionado, orilla a que una barbarie de linaje claro y meramente urbano, tome control de la dinámica callejera a punta de pistola. “Vuelven”, el más reciente trabajo de la directora Issa López; toma como base tanto los escalofriantes titulares de la nota roja, así también una minuciosa observación de sus consecuencias para tramar un relato que en manos de Felipe Cazals o Arturo Riptsein, hubiera dado material para incontables congojas debido a su cercanía gracias a esa presencia constante en informativos nocturnos, pero aquí se presta a una reflexión simbólica que remite al idiolecto trabajado por Guillermo del Toro donde la tragedia humana se aparea con la fantasía y el realismo mágico mediante el filtro de la inocente mirada de los niños. La contundencia es la marca de este filme incluso desde el inicio, donde conocemos a una pequeña llamada Estrella (Paola Lara) mientras trabaja en un cuento sobre tigres y príncipes en su salón de clase. Un tiroteo cercano obliga al salón a irse pecho tierra y la maestra, quien se ubica justo al lado de la niña, le obsequia tres trozos de tiza asegurando que son deseos. Estrella regresa a casa después de la turbulencia y descubre que su madre no está. Ignorante de la muerte de su progenitora, emplea la fe que ella deposita en los gises y pide que vuelva, sólo para reencontrarla como un ser amortajado en plástico y de condición grotesca. Aterrada, huye de su domicilio y encuentra refugio con un grupo de chiquillos callejeros despojados de sus padres por “Los Huascas”, mafia que aterroriza el barrio bajo el mando del despiadado “Chino” (Tenoch Huerta). Los niños acogen recelosamente a Estrella y es Shine (Juan Ramón López), su líder, quien comienza el proceso de empatía con la niña al relacionarse afectivamente. Sin embargo, tanto el terror real que produce la violenta presencia de “Los Huascas” como el de las oscuras fantasías de la pequeña, quien se ve en momentos acosada por la espectral figura materna y de líneas negras que determinan la fatalidad a quien las toca, van determinando la tonalidad del relato, el cual se percibe siempre honesto y con ciertos grados de profundidad gracias al concreto trabajo de la directora Issa López, quien en momentos batalla para encontrar el ritmo adecuado entre las imágenes de violencia social que marquen una perspectiva real y aquellas vinculadas con la imaginería fantástica, la cual pudiera ser auténtica en el contexto de la narración o implemente producto de una perspectiva desolada como el que posee la protagonista, tal cual ocurriera con “El Laberinto del Fauno”. Como sea, resulta intrascendente pues los elementos irreales fungen como reductos simbólicos de la condición psicológica, emocional y existencial de los infantes quienes sacrifican su inocencia en el altar de la supervivencia, como si se tratara de “Los Olvidados” de Buñuel pero trabajado desde la óptica de Terry Gilliam. “Vuelven” se favorece además de estupendas actuaciones infantiles, un menudo cuadro de actores que venden a sus personajes mediante ricos matices en sus personalidades y diálogos honestos que permiten distinguirlos como entes factibles y no meros arquetipos. En momentos cáustica, en otros sumamente conmovedora, “Vuelven” tiene todas las virtudes y fallas propias de quien se asoma por primera vez a un género escasamente cultivado en nuestro país (tal y como ocurrió con Del Toro y su “Cronos”), pero muestra la suficiencia narrativa y creativa necesaria para mostrarse como una de las mejores cintas nacionales estrenadas este año, mostrando que el desamparo y la orfandad no son limitantes para quienes se saben tigres y príncipes.


STREAMING – “VOYEUR” (Miles Kane, Josh Koury; E.U., 2017)

La condición humana dicta que, en el proceso de conocernos a nosotros mismos, debemos aprender a observar a los demás. En el caso de sujetos como Gerald Foos, la observación adquiere carices malsanos que transforman la necesidad de cognitividad antropocéntrica en una obsesión psíquicamente insalubre. “Voyeur” es uno de los nuevos documentales estrenados en Netflix que revelan mediante una cámara que contempla con relativa fascinación a su sujeto-tema, la historia de un hombre que se alimentaba de intimidad ajena a través de un hotel de su propiedad, donde todas las habitaciones eran observadas por él desde la omnisciente vigilancia de un sistema de ductos ventilares donde podía revisar a placer a cada huésped, para bien de sus filias. Análogamente revisamos la historia de Gay Talese, reputado periodista quien ya en edad octogenaria pretende escribir un libro sobre Foos y sus actividades voyeuristas. La conjunción de ambas personalidades permite que los directores de este documental elaboren un intrincado discurso sobre la invasión a la privacidad desde todo ángulo, Foos mediante su fisgonería -la cual registraba en minuciosos diarios donde desarrollaba extensas crónicas de sus “observaciones” – y Talese a través de sus actividades periodísticas, pues la materia de cualquier reportero investigador es la penetración y escrutinio a la vida de quien entrevista o sobre quien reporta. Este trabajo parte de bases muy sólidas para un desarrollo fascinante, desafortunadamente el relato va diluyéndose conforme los directores no localizan el centro dramático de tan interesante dinámica y se extravían en intereses de naturaleza plástica y de densidad narrativa que no corresponden demasiado a la premisa. Aun así se deja ver y valorar como una revisión a esas oscuras inquietudes que nos asaltan y que muchos sacian a través del Facebook.

Correo: corte-yqueda@hotmail.com

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