Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

1ª Función

“NUNCA ESTARÁS A SALVO” (“YOU WERE NEVER REALLY HERE”)

El espíritu de Travis Bickle, aquel desencantado chafirete que soñaba con la llegada de un diluvio que lavara la podredumbre humana de las calles de Nueva York en “Taxi Driver” (Scorsese, E.U., 1976), se posesiona del personaje principal en una cinta con título condenatorio: “Nunca Estarás a Salvo” pero que adquiere mayor profundidad y sentido en su traducción literal del original en inglés (“You Were Never Really Here” – “En Realidad, Nunca Estuviste Aquí”), pues al igual que el taxista nihilista con ínfulas de paladín social encarnado por Robert De Niro hace más de 40 años, el protagonista de la más reciente cinta de la aguda y muy ácida directora Lynne Ramsay (“Tenemos Que Hablar de Kevin”) también abraza a la soledad como una amante de corazón frío y confunde los procesos de convivencia humanos por vinculaciones innecesarias que lastran su andar. La diferencia estriba en su modus vivendi, pues en lugar de ponerse tras un volante para recoger pasaje a altas horas de la noche, este veterano de la Guerra del Golfo llamado Joe se dedica a la localización de niñas y jóvenes extraviadas o raptadas sin alguna supresión de fuerza hacia el o los culpables de su desaparición.

El soberbio actor Joaquin Phoenix hace suyo el papel de Joe matizando cada movimiento, gesto y acto violento para definir su personalidad, la cual se encuentra presa de los demonios que habitan su mente y que lo torturan debido a un pasado tormentoso y caótico. Desde el punto de vista argumental, tenemos una historia muy lineal: Joe es contratado por un poderoso Senador neoyorquino (Alex Manette) para que encuentre a su hija Nina (Ekatenna Samsonov), una chiquilla de 13 años que se ha extraviado. Durante su investigación, Joe logra encontrarla pero descubre que su secuestro forma parte de un plan macro contra el Senador, por lo que la situación sube gradualmente de nivel hasta que se sale completamente de control enfilando el destino del protagonista a un brutal y contundente (pero inesperado) final.

Si bien la trama resulta conocida, el tratamiento que le da la directora definitivamente no lo es, pues el tiempo psicológico del personaje principal es esencial para su desarrollo, ya que con cada situación agresiva y sangrienta que se topa -resueltas inteligentemente fuera de cámara para que sea la imaginación del espectador el que ate los violentos cabos- brotan atisbos de la quebrantada psique de Joe, mostrándolo como un suicida desde niño, sus tortuosas misiones en Afganistán y su sombrío paso por el FBI, lo que permite adentrarnos en su mente a modo in crescendo despertando fascinación y, por ende, empatía por su situación. Su cotidiano se desarrolla ya sea con su envejecida madre, el único ser que logra penetrar su blindaje emocional, y machacando cabezas con su herramienta de trabajo, un martillo de carpintero. Ramsay ha tomado nota del nuevo cine noir asiático y varias escenas remiten la atmósfera y construcción plástica de Chan Wook Park o Sion Sono, pero muy bien llevado al contexto de la historia y la sensibilidad occidental.

“Nunca Estarás A Salvo” es una agresiva poesía sobre la condición humana que debe verse, tanto por la brillante actuación de Phoenix y la ídem dirección de Lynne Ramsay (ambos ganadores en el más reciente Festival de Cine de Berlín por este filme) como por esta historia bañada en la sangre de la tragedia pero que no se permite tener autocompasión. Una de las mejores cintas que he visto en lo que va este año.

 

2ª Función

“MAMÁ Y PAPÁ” (“MOM AND DAD”)

Por primera vez el ¿don? para sobreactuar hasta niveles paroxistas de Nicolas Cage tiene un buen uso en “Mamá y Papá”, una cinta demencial que satiriza los vínculos entre padres e hijos y maridos y esposas con el acostumbrado frenesí del director Brian Taylor (“Crank: Alto Voltaje”, “Ghost Rider: El Espíritu de la Venganza”) sin que muchos de sus puntos aterricen adecuadamente (de hecho, varios de los nudos argumentales se presentan o desarrollan con tal desenfreno que se estrellan antes de siquiera despegar), pero los que sí logran presentarse adecuadamente resultan muy atractivos. La cinta gira en torno a Brent Ryan (Cage) y su esposa Kendall (Selma Blair), quienes sacan adelante sus carreras y vida familiar que incluye a su hija adolescente Carly (Anne Winters) y su hermano menor Josh (Zackary Arthur). Mediante flashbacks podemos apreciar cómo no todo es miel sobre hojuelas para este matrimonio teniendo que lidiar con las responsabilidades paternas y la crisis de la mediana edad, pero todo se desboca cuando un misterioso mal comienza a transformar a todos los padres en asesinos desquiciados que solo buscan aniquilar a sus vástagos, desatando una pandemia de violencia intrafamiliar no apta para cardiacos.

En el caso de Carly y Josh, seremos testigos de sus esfuerzos por sobrevivir los embates maniacos de sus progenitores a la vez que ellos mismos recibirán la inesperada visita de los abuelos (incluyendo a un Lance Henriksen que ya se extrañaba en pantalla grande) con sed de consanguineidad. Hay un discurso profundo y de trascendencia sociocultural sobre la paternidad y su papel en las vidas de quienes la adquieren detrás de las movidas persecuciones, hachazos, portazos y gesticulaciones varias de Cage en esta cinta, pero estos elementos son precisamente los que impiden que llegue adecuadamente a la conciencia del espectador, dejándonos con un nivel de interpretación al respecto que debe superar la estridencia acústica y visual del filme, el cual como sea entretiene gracias a las enloquecidas interpretaciones y el guión cumplidor del mismo Brian Taylor, pero decepciona el comprender a la mitad de la película que no se está explotando y explorando todo su potencial al contentarse con su rabiosa pero intrigante premisa.

La conclusión es una que ya sabíamos: ser padre es difícil, y ser hijo es riesgoso, pero si le añadimos intentos de asesinato, una pandemia que funciona como eje simbólico al temor que significa formar una familia y al Nicolas Cage más delirante en años, queda una cinta entretenida y no fácil de olvidar.

Correo: corte-yqueda@hotmail.com

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