Juan Pablo Martínez Zúñiga

1ª Función
“UN LUGAR EN SILENCIO” (“A QUIET PLACE”)

Usualmente el cine de horror moderno recurre al asalto sensorial –música estridente, impactos sonoros y visuales repentinos, sobreabundancia de efectos digitales, etc.– para producir un efecto de pavor entre la audiencia que brota más desde una perspectiva visceral que intelectual, lo que ha erogado en una táctica que economiza en miedo inteligente pero derrocha sustos de ocasión. Por ello resulta refrescante la propuesta que maneja la cinta “Un Lugar en Silencio”, pues apuesta a un suspenso natural y honesto más vinculado a su cuidadosa construcción de personajes y situaciones que a sobresaltos baratos (que igual los tiene, pero muy dosificados). La premisa es sorprendentemente simple: el mundo se ha visto asolado por criaturas insectoides voraces y salvajes que responden al sonido, por lo que se torna indispensable suprimir cualquier ruido para no llamar su atención. La trama se focaliza en la familia Abbott, la cual vive en el bosque realizando viajes ocasionales a un pueblo vecino de la manera más silenciosa posible para proveerse de sustento y medicamentos. Al inicio de la cinta podemos apreciar esta dinámica, con papá Lee (Jon Krasinski) liderándolos y mamá Evelyn (Emily Blunt) coordinando a sus pequeños Marcus (Noah Jupe), Beau (Cade Woodward) y Regan (Millicent Simons). Esta última es sorda, lo que le brinda tanto una ventaja al grupo por ser versados en el lenguaje a señas, eliminando la necesidad de comunicarse verbalmente, como un elemento de tragedia, pues durante esta travesía vemos cómo la incapacidad de escucha de la jovencita le cuesta la vida a su hermano Beau. Corte y ahora varios meses después vemos a los Abbott lidiando con su cotidiano, el cual contempla a una Evelyn embarazada y a Lee tratando de perfeccionar un aparato coclear a modo de dispositivo para la sordera que le permita a la pequeña Regan escuchar de nuevo. Krasinski, quien además de protagonizar, coescribió y dirigió la cinta, muestra una mirada elegante y clara, utilizando la cámara como un microscopio que escudriña las emociones de esta familia que no sucumbe a la adversidad o la disfuncionalidad, manifestándola como un eje de cordura para sí mismos en un marco natural bellamente retratado que a la vez suma tensión como contraposición de la amenaza latente, siempre constante de estos invasores antropófagos. La cinta es más un drama con toques terroríficos que un filme de horror reglamentario, pero el peligro constante con el que pugnan y la creíble caracterización permea a la trama de una angustia orgánica, favorecida por las excelentes actuaciones de todo el reparto. Krasinski, quien ha declarado no tener atracción por este género, realiza una labor muy digna en todos los departamentos, construyendo momentos arrasadores (el clímax es por demás elocuente) y otros de concreción terrorífica (destaca un encuentro entre padre e hijo y un anciano en el bosque y la apariencia de las criaturas, creativa y biológicamente plausible). Conmovedora y espeluznante, “Un Lugar En Silencio” merece una estruendosa ovación.

2ª Función
“LA CUARTA COMPAÑÍA”

En 1979, justo en el intermedio de la presidencia de José López Portillo, se dio en nuestro país un suceso tan insólito que, en el contexto de una nación tan insólita como la nuestra, sólo podía ser real: en el seno de la Penitenciaría de Santa Marta en la Ciudad de México, surgió un equipo de futbol americano denominado “Los Perros”, integrado por presos, pero además de atacar a los equipos contrarios en la Liga Semiprofesional mexicana, también tacleaban agentes policiales en aparatosos asaltos bancarios, hurtaban numerosos automóviles capitalinos como si se tratara de intercepciones y generaron una línea defensiva contra la sociedad que los puso ahí, en primer lugar bajo la mirada complaciente del jefe de Policía y con el padrinazgo, faltaba más, del mismo “Negro” Durazo. La historia de estos hampones deportivos es la base argumental de “La 4ª Compañía”, el debut en la dirección de largometrajes de Mitzi Vanessa Arreola y Amir Galván Cervera, quienes no sólo concretan una película sólida, madura y con diversas capas de lectura y apreciación, también desarrollan un relato muy entretenido, de esos que arrancan expresiones de asombro ante los pasmosos hechos. La cinta es protagonizada por Adrián Ladrón (“Güeros”) interpretando a Zambrano, quien adopta la postura diegética de narrador y mirada principal de la historia, pues es su proceso como recluso y subsecuente jugador de “Los Perros de Santa Marta” lo que guía al espectador en un universo violento, sórdido y verdadero producto del proceso social por el que atravesaba el México de finales de los 70’s, entre crisis y privatizaciones. Arreola y Galván toman posturas muy modernas para narrar, sometiendo al proceso a métodos digitales de montaje y secuencias dinámicas enriquecidas por las reflexiones en off de Zambrano, un joven al que “desde que nació, no hace más que fugarse”. Su vida en la prisión se verá dimensionada con la presencia de Combate (Andoni Gracia), el hombre fuerte y sagaz del grupo; Palafox (Hernán Mendoza), hombre maduro de carácter recio, pero con debilidades idiosincráticas como la música de Javier Solís y emocionales como la hija a la que nunca ha visto; “El Tripas” (Carlos Valencia), matón que hace valer su ley y el comandante Chaparro (Manuel Ojeda), quien mueve los hilos de este clan y sirve de nexo entre ellos y los jefes de la Procuraduría. Todos ellos conforman el equipo de “Los Perros” y entre tochdowns, robos y sangrientos enfrentamientos, tenemos una película muy bien armada que profundiza tanto en la presencia del Estado como elemento corruptor y corruptible (como siempre) y en personajes muy bien desarrollados e interpretados que logran sustentar su presencia en pantalla mediante diálogos trabajados, con un pathos y motivaciones bien definidos, todo sin ceder a las fórmulas de narración gringas, lo que hace a este filme una genuina rareza: un filme mexicano que se siente como tal y además honesto e inteligente. “La 4ª. Compañía” logra anotar como cine y realiza largo yardaje en cuanto a logros argumentales, actorales y dirección. De lo mejor en cuanto a cine nacional se refiere junto a “La Región Salvaje” de Amat Escalante en lo que va del año.

Correo: corte-yqueda@hotmail.com

¡Participa con tu opinión!