1ª Función
“LA TORRE OSCURA” (“THE DARK TOWER”)
Es así que tenemos en cartelera la primera producción con antecedentes literarios épicos (la saga escrita por Stephen King que abarca 8 gruesos y complicados volúmenes) que pone demasiado esfuerzo por no serlo en imágenes en movimiento. Resulta tan confuso que “La Torre Oscura”, una historia que involucra, entre otros elementos, dimensiones paralelas, poderosos hechiceros, batallas a gran escala, pistoleros con armas forjadas de la misma Excalibur y edificaciones místicas, luzca tan pobretona en términos visuales y con anemia acentuada en su narrativa. Una lástima porque la premisa es atractiva: el universo mantiene cohesión gracias a una misteriosa torre que unifica todos los mundos y mantiene a raya a las fuerzas de la oscuridad. De aquí proviene El Hombre de Negro (alias Walter O’Dim, interpretado por Matthew McConaughey), un ser de gran poderío mágico que desea destruirla para dominar la creación, más un tirador infalible llamado Roland Deschain (Idris Elba) se le opone, pues es el último de la Orden de Pistoleros que por siglos ha jurado proteger a la Torre de las fuerzas del mal. Una profecía revela que sólo la mente de un niño puede derribarla, y aquí es donde entra Jake Chambers (Jack Taylor), un jovencito que vive en Nueva York como parte de una familia disfuncional producto de la muerte de su padre –un bombero fallecido en la línea del deber– y una madre atribulada que permite ser controlada por su nuevo y volátil esposo, quienes no le creen cuando les relata sobre constantes sueños con aquella dimensión llamada Medio-Mundo donde mora el Hombre de Negro y sus huestes dedicadas al rapto de infantes para encontrar aquel capaz de demoler la Torre, produciendo terremotos en otros mundos en el intento. Por supuesto, Jake terminará aliándose con Roland para tratar de detener a Walter enfrentándose a horrendas criaturas y entidades con piel falsa, a la vez que comienza a ver en el Pistolero una figura paterna conforme se integra a su vida y comprende el código de honor que yace en su modelo de conducta. Todas estas son ideas que plantean un suelo fértil para una cosecha narrativa productiva, pero termina siendo una estéril experiencia al momento que el director danés Nicolaj Arcel (“La Reina Infiel”), usualmente agudo en sus decisiones creativas y con un excelente ojo fílmico, termina por limitarse a describir visualmente en un tono monótono y simple, diluyendo cualquier potencial que pudieran tener estos ricos conceptos en un discurso rutinario, como si no se pudiera confiar en la inteligencia del espectador para procesar aspectos más profundos de la trama. Idris Elba y Matthew McConaughey lucen espléndidos, trabajando bien a sus personajes aun cuando su rango psicológico es muy limitado (el Pistolero parece que anda mediante una inercia ética sin saber el porqué de su dedicación, mientras que el villano lo es sólo por obra y gracia de un guión que lo ciñe unidimensionalmente en su rol por usar ropa color negro), siendo la nota histriónica notable de la película, porque el trabajo del joven Jack Taylor deja mucho que desear, pues se muestra incapaz de mostrar el rango dramático que el personaje evidentemente requiere limitándose a observar con vehemencia lo que le rodea con sus perturbadores ojos tamaño familiar, además de encontrarse en un filme muy desfavorecido en términos estéticos, ya que la puesta en escena –vestuarios, maquillaje, escenografías, etc. – es austera al punto de la flojera óptica, sin un ápice de creatividad o ingenio, marcando una antítesis a lo que se supone una obra de naturaleza fantástica y mística debe poseer en cuanto a su plástica. Sólo los fanáticos de Stephen King encontrarán valor en esta producción, pero estoy seguro que no es ni la sombra oscura de lo que el famoso autor de Bangor, Maine, pretendía en su ambiciosa saga.

2ª Función
“DURO DE CUIDAR” (“THE HITMAN’S BODYGUARD”)
“Duro de Cuidar” tiene todos los ingredientes del cine buddycop clásico: una pareja dispareja reunida a la fuerza o bajo determinadas circunstancias que debe trabajar tanto en aras de supervivencia como por la resolución de un elemento criminal concreto mientras diversas fuerzas conspiran o trabajan en su contra, todo permeado de un sentido del humor producto de las diferencias idiosincráticas, ideológicas, físicas y emocionales de los protagonistas. Y así lo cumple cabalmente esta coproducción entre E.U., China, Bulgaria y Países Bajos, como si de una película de los 80’s o principios de los 90’s se tratara, excepto que sus actores principales: Ryan Reynolds y Samuel L. Jackson, no comparten ni una pizca de la necesaria química requerida para que dicha fórmula funcione, por lo que la cinta se percibe a medio camino de lo que se supone debe presentar en términos de argumento. Y hablando de éste, el filme trata sobre un guardaespaldas llamado Michael Bryce (Reynolds) quien, después de un evento que marcara desfavorablemente su carrera, debe cuidar a un asesino a sueldo de nombre Darius Kincaid (Jackson), pues declarará como testigo clave en una corte internacional contra del ex mandatario ruso Vladislav Dukhovich (Gary Oldman) por crímenes contra la humanidad. Por supuesto, Dukhovich hará uso de todo su poder para evitar que Kincaid se presente y aquí es donde todo el núcleo narrativo de la cinta concentra esfuerzos, ya que Bryce procurará mantener a salvo a Kincaid de incontables matones. La bis cómica yace en el hecho de que los protagonistas son matones consumados, por lo que habrá muchas bromas a costa de sus disímbolos modus operandi, a la vez que se nos muestran como seres sensibles que aman a sus respectivas mujeres (en el caso de Bryce, una agente de la INTERPOL interpretada por Elodie Young, mientras que Kincaid es un esposo que ama devotamente a su consorte encarnada por una Salma Hayek urgida por papeles que no la obliguen, una vez más, a maldecir en español). Mas Reynolds y Jackson simplemente no se entienden en términos actorales y la dupla se antoja muy forzada, arruinando en el proceso la mayoría de los chistes y dejándonos con las típicas persecuciones en tierras europeas, de las cuales ya estamos hasta el gorro gracias a Jason Bourne y compañía. “Duro de Cuidar” no es mala, sólo un poco dura de aguantar.

Correo: corte-yqueda@hotmail.com

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