Veronica Gascón Hernández
Agencia Reforma

CDMX.- Para evitar que los solicitantes de empleo sean discriminados por sexo o edad, las áreas de recursos humanos de las empresas tendrán que recibir currículas en donde se describan sólo las habilidades de los aspirantes, sin mayor descripción de género.

Pedro Borda, presidente de la Asociación Mexicana de Empresas en Dirección de Recursos Humanos, señaló que ésta es una tendencia que ha sido exitosa en otras partes del mundo y que poco a poco tendrá que permear en las organizaciones mexicanas.

Desde su punto de vista, las empresas incurren en actos de discriminación cuando piden una edad límite para ocupar un puesto o se inclinan por contratar más a hombres que a mujeres.

“Hoy una persona de 60 años difícilmente consigue un empleo porque no contratan a personas por arriba de los 45 años. Pero las empresas se tienen que dar cuenta de que ahí hay una experiencia que no la tienen los jóvenes. Otra de las cosas es que se tiene que olvidar que la gente ponga si es hombre o mujer. Lo que debe de suceder es una contratación por competencias. Si las tiene, no importa la edad o el sexo”, explicó Borda.

Detalló que la tendencia es que sólo se incluyan los apellidos del aspirante a un puesto de trabajo, de tal forma que el entrevistador no tenga manera de descifrar si se trata de un hombre o una mujer.

“Otra tendencia es que los head hunters propongan que vayan mujeres a puestos de dirección y en consejos de administración. Necesitamos elevar más la participación de la mujer, no a niveles medios, sino de dirección porque tienen muchísimas ventajas el tener a mujeres en esos cargos”, señaló.

Pedro Borda subrayó que cuando una organización contrata a mujeres el resultado económico de la empresa es mejor.

Según la Organización Internacional del Trabajo, la tasa mundial de participación de las mujeres en la fuerza de trabajo (de 48.5 por ciento en 2018) sigue estando 26.5 puntos porcentuales por debajo de la tasa de los hombres.

Además, la tasa de desempleo de las mujeres para 2018 (6.0 por ciento) es alrededor de 0.8 puntos porcentuales más alta que la de los hombres. Estos datos indican que por cada diez hombres que trabajan, sólo seis mujeres están empleadas.

El organismo internacional advirtió que las mujeres tienen el doble de probabilidades de ser trabajadoras familiares no remuneradas.

Esto significa que ellas contribuyen con la empresa familiar pero con frecuencia están sujetas a condiciones de empleo vulnerables, es decir, sin un contrato escrito, sin que se respetan las leyes del trabajo o los convenios colectivos.