David Reynoso Rivera Río

Pocas veces los medios de comunicación deciden hacer del conocimiento de la población los temas presupuestarios; sin embargo, con motivo del cambio presidencial considero que resulta más que oportuno realizar algunas breves consideraciones al respecto ya que en los últimos días nos hemos percatado que al próximo Presidente poco parece importarle la política económica del país.

En los últimos días se ha dedicado a generar un clima de inestabilidad financiera que nos pone en evidencia ante el mundo; primero, a través de su “genuina” consulta popular en la que una minoría decidió cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y dar paso a la construcción del Aeropuerto en Santa Lucía; con posterioridad, observamos cómo el populismo imperó en su bancada legislativa y decide presentar una iniciativa en la que pretende eliminar comisiones bancarias y desincentivar los mercados, generando como respuesta que valiosos activos en la Bolsa Mexicana de Valores presentaran algunas caídas.

Ahora, a unos días de tomar posesión, debemos tener en cuenta que el presupuesto para el ejercicio fiscal 2019 en nuestro país será de cinco billones 677 mil 200 millones de pesos. Cantidad sobre la cual el próximo Presidente y su equipo de trabajo han adelantado que se pretende contar con un gasto fijo superior a los 3.6 billones de pesos, el cuál pretenderá tener como destino: 726 mil millones de pesos en intereses de deuda; 703 mil millones de pesos para los Estados y los Municipios; un billón 252 mil millones de pesos como partida de la nómina federal y servicios personales; así como 928 mil millones de pesos para pensiones y jubilaciones.

De igual manera, legisladores morenistas han anticipado que se requerirán cerca de 982 mil millones de pesos para dar cumplimiento a los planes de la “Cuarta Transformación”; para lo cual se prevé el destino de 110 mil millones de pesos para la pensión mensual de adultos mayores; 35 mil millones de pesos para becas de los estudiantes de nivel básico; 12 mil millones de pesos para los discapacitados; 115 mil 200 millones de pesos para becas de preparatorianos; y ocho mil 640 millones de pesos para becas de universitarios; y para el programa Jóvenes Construyendo el Futuro se destinarán 249 mil millones de pesos. Lo que da un total de 529 mil 840 millones de pesos al año, y restan 452 mil 160 millones de pesos para el resto de los programas gubernamentales que se pretendan implementar, tales como cuestiones de Desarrollo Social y las refinerías que pretende poner en marcha, sin olvidar, claro, al propio proyecto de Tren Maya que trata de erigir tras otra gran “consulta” a pesar de ya tener inclusive fecha de inicio de los trabajos de construcción.

Las matemáticas son una ciencia exacta y como podremos percatarnos, los esbozos de su equipo de trabajo no bastarán para poder poner en marcha todos sus programas y serán miles de millones de pesos los que el Estado Mexicano requerirá para cumplir algunos de los caprichos de campaña, tales como la cancelación del NAICM o la mudanza de las dependencias gubernamentales y los despidos masivos. Parece ser que al próximo Presidente y su equipo, llegarán a aprender y ojalá no sea demasiado tarde cuando se den cuenta que gobernar a un país es mucho más que prometer y realizar consultas para hacer creer al pueblo que ellos son los que mandan.

Insisto… Te vamos a extrañar, Peña.

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