Abel Barajas
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Elba Esther Gordillo tiene una riqueza “heredada”.
El 13 de marzo de 2013, dos semanas después de la aprehensión de la ex lideresa sindical, Alfredo Bazúa Witte, Notario 230 de la Ciudad de México, entregó una copia del testamento de la madre de Gordillo a Juan Áyax Fuentes Mendoza, fiscal de la SEIDO responsable de las pesquisas.
Conforme al documento notarial, Zoila Estela Morales Ochoa, fallecida en 2009, presuntamente heredó a su hija una fortuna de más de 373 millones de pesos en arte, bienes muebles e inmuebles, empresas y hasta cantidades millonarias de dinero en efectivo.
Estela Morales fue una maestra rural en comunidades indígenas de Chiapas, aunque el monto de la herencia la haga parecer como corredora inmobiliaria y millonaria coleccionista de arte.
Los documentos notariales consultados revelan que Gordillo recibió en herencia hasta sus propios retratos, como es el caso del óleo sobre tela Maestra Elba Esther y Rigoberta Menchú, pintado por Gutiérrez Castrejón, y el Retrato de Elba Esther de Vicky Montesinos.
La herencia incluye 143 millones 750 mil pesos en efectivo y un paquete accionario de Comercializadora TTS de México, con la cual fueron compradas las dos residencias de la maestra en San Diego.
Elba, según el documento, también recibió de su madre el capital fijo y sus acciones de Inmobiliaria Galilei, Comercializadora Erizpe e Inmobiliaria Larcaste.
Más de 200 pinturas, esculturas, grabados, litografías, jarrones, muebles de autor y coloniales también son parte del legado.
Destacan el cuadro Abuela y Nieta, del colombiano Fernando Botero, valuado en 800 mil dólares, y Un extraño en el corral, de Melchor d’ Hondecoeter, pintor holandés del siglo 17, con un precio de 250 mil dólares.
La herencia incluye Dama con flores, de Marc Chagall, valuada en mil 500 dólares y Chozas chamulas, de Raúl Anguiano, de 100 mil dólares.
Pero también hay obras de Diego Rivera, Rufino Tamayo, Alfredo Zalce, Sebastián, Francisco Zúñiga y Francisco Toledo, entre otros.
Estela Morales falleció el 23 de junio de 2009 en la Ciudad de México, pero, de acuerdo con los documentos notariales, desde el 14 de agosto de 1996 dejó escrito su testamento.