Cuando se trata de tener una obra que genere un beneficio global es necesario que todos los sectores unan esfuerzos para alcanzar el objetivo, ya que hacerlo de forma separada no sólo es desgastante y – casi – seguro que no se escuchará la petición, por lo tanto, para que se construya el cuarto hospital general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), es indispensable unir esfuerzos.

Desde que se autorizó el tercer hospital, este Diario señaló que era el momento de comenzar las gestiones para que se aprobara el siguiente, teniendo en cuenta que cada año se incorporan al sistema productivo entre 12 mil y 15 mil trabajadores, que junto con sus dependientes significan de 60 mil a 75 mil nuevos derechohabientes, por lo que en poco tiempo se rebasa la capacidad instalada de los nosocomios y de las unidades de medicina familiar.

Por lo anterior resulta de vital importancia que el máximo dirigente obrero en la entidad, José Alfredo González, haya planteado su construcción, demanda que debe encontrar todo el apoyo de las demás organizaciones sindicales, de las cámaras empresariales, el gobierno del estado, los ayuntamientos y la sociedad en su conjunto.

Siempre resulta agradable escuchar o leer noticias sobre nuevas inversiones, ya que esto significa que habrá mayores oportunidades de empleo para los jóvenes, tanto profesionistas como operarios, con lo que la economía estatal seguirá avanzando, pero a la par se tienen que crear las condiciones para que los nuevos núcleos laborales tengan opciones para su desarrollo social, educativo, de salud, deportivo, cultural y de vivienda, entre otras necesidades básicas de quienes se incorporan a la vida fructífera.

El HGZ-3 fue inaugurado el 15 de noviembre de 2017, y ya para entonces se anticipaba que aún con él sería insuficiente para cumplir con las exigencias de casi 900 mil afiliados, en función que mientras el número de camas, médicos, enfermeras y personal de apoyo es firme, el de incorporados aumenta cada año, por lo que es obligado ir al mismo dinamismo en materia de atención.

Aunque en diciembre próximo habrá cambio en la administración federal, de cualquier manera hay que plantearlo con las actuales autoridades para que quede el antecedente, para luego darle seguimiento.

Además, se tiene que trabajar muy de cerca con los candidatos a diputados federales de todos los partidos y coaliciones, para que asuman el compromiso de incluir en el Presupuesto de Egresos de la Federación la inversión que requiere el cuarto hospital. Corresponderá a ellos aprobar el gasto nacional de 2019, por consiguiente, a partir del primer día en que entren en funciones – el uno de septiembre – deben tener presente esta exigencia de los aguascalentenses.

En el mismo orden habrá que hacérselo sentir a los aspirantes al Senado de la República, de manera que no sólo prometan que pugnarán por reformas a la Ley Federal del Trabajo sino que al lado de los diputados hagan su máximo esfuerzo para resolver lo inmediato, que es el citado policlínico.

A los candidatos a la Presidencia también habrá que presentarles la petición, con el entendido que pasará a ser parte del cúmulo de ofrecimientos que hacen, pero hay el antecedente con el licenciado Enrique Peña Nieto, que en la campaña de 2012 prometió el tercer hospital y finalmente lo inauguró el año pasado.

Para ir un paso adelante habrá que insistir que los próximos diputados federales acepten como un asunto personal que se lleve a cabo la obra, que no sólo es importante sino indispensable ya en estos momentos.

 

PROYECTO IDEAL

El ingreso mensual que reciben los legisladores locales, como “dieta” (sueldo) y otros alcances, los ubica en un lugar lejano al común de los mortales, distancia que puede reducirse un poco si se apoya la propuesta de la diputada Elsa Amabel Landín para que el pago máximo sea 500 UMA’s (Unidad de Medida y Actualización), que actualmente equivale a 40 mil 300 pesos.

En el imaginario popular se tejen historias sobre lo que ganan diputados y diputadas, que lógicamente  nunca se ajustan a la realidad, puesto que no tienen acceso a las bolsas millonarias que se les adjudica, aunque a varios de ellos o ellas les cambió su tren de vida como resultado que entre el salario que obtenían en su anterior trabajo y el que tienen ahora hay un abismo y esto les permite ciertos lujos, o que tengan acceso a compra de bienes con préstamos que les rebajan de su estipendio.

 Lo que plantea Elsa Amabel Landín es una reforma para reducir el sueldo que actualmente reciben y que esa disminución de recursos se traduzca en ahorro para destinarlo al fortalecimiento de programas sociales.

Sobre este punto habrá que consultarlo con expertos jurídicos, ya que aún cuando sea menor no pueden disponer de lo que dejaron de recibir, aún tratándose para apoyo social, además que de aprobarse sería aplicable para la siguiente Legislatura, consecuentemente sólo lo resentirían quienes van por la reelección, entre ellos la propia diputada Landín, que de un mes a otro tendrían casi nueve mil pesos menos.

De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), el ingreso actual de los diputados de Aguascalientes es como sigue: sueldo neto (ya libre de impuestos) 48 mil 891 pesos; 20 mil pesos para gestión social, 15 mil para viáticos, 12 mil por concepto de alimentos y dos mil para gastos de gasolina, además el aguinaldo es de 169 mil pesos.

Contrario a ello, sus vecinos de Guanajuato reciben 110 mil 325 pesos mensuales y de aguinaldo 217 mil 800 pesos; los de San Luis Potosí ganan 89 mil pesos netos y 300 mil pesos de aguinaldo; en Jalisco cada uno de los 39 diputados recibe 66 mil 038 pesos cada mes y 108 mil 466 de aguinaldo; en Zacatecas el ingreso es de 72 mil 306 pesos y el aguinaldo de 177 mil pesos.

Otros estados, como Tamaulipas, el ingreso de los 36 diputados es de 102 mil 318 pesos y el aguinaldo de 60 mil pesos. Los que menos ganan son los de Nayarit, con 31 mil 700 pesos y aguinaldo de 63 mil 400 pesos; aunque Baja California Sur tiene una nómina de 19 mil 227 pesos netos, se les apoya cada mes con 10 mil 372 pesos para gastos de representación (oficina que atienda a la ciudadanía), 35 mil pesos para trasladarse a su distrito y contar con un vehículo, y 11 mil 200 pesos para combustible, por lo que en total son 75 mil 800 pesos,  partidas que a excepción del salario deben comprobar.

NO VAN SOLOS

Por alguna razón las y los candidatos al Senado de la República no publicitan los nombres de sus suplentes, por lo que muchas personas desconocen quienes son. Cada partido o coalición debió registrar dos fórmulas, esto es, cada una con un titular y un suplente y la única diferencia entre ellas es que una va en primer lugar y otra en segundo, lo que en términos prácticos significa que quienes pierdan y queden en segundo lugar de la votación general, quien encabece la fórmula número uno pasará a ser senador o senadora de primera minoría. En el caso del PRI Lorena Martínez Rodríguez  tiene como suplente a Anayeli Muñoz Moreno y Gustavo Granados Corzo a Ricardo Femat Flores, y del PAN, Martha Márquez lleva como suplente a Adriana Jurado y Juan Antonio Martín del Campo a Juan Francisco Larios; por Nueva Alianza van Delia Chávez  (María del Carmen Medina) y Diego Armando Vázquez (Axel Alejandro Padilla). Es importante que a los suplentes se les de los espacios necesarios para que conozcan el papel que desempeñarían en caso de pasar a titular, por lo que desde las campañas deberían asumir un rol protagónico.