Noé García Gómez 

Les quiero presentar una serie de recomendaciones para que salgan de letargo político y comiencen a percibirse como un contrapeso y opción frente al presidente y su partido MORENA.

Me gusta repartir en estos tiempos lo que dice el catedrático Fernando Barrientos del Monte, en su ensayo La oposición política: notas para una discusión teórica, describe “las oposiciones en la democracia no sólo son necesarias, sino que su permanencia es indispensable […] su existencia es lo que define o no a las democracias. Así como no puede existir democracia sin elecciones, habría que agregar que tampoco sin oposición. No basta la sola existencia de dos partidos, el que está en el gobierno debe asumir que requiere y debe tener un contrapeso político, de otra manera, se presentarían tentaciones autoritarias con el consecuente deterioro e, incluso, desaparición de los principios democráticos. ”El caso es que al día de hoy no ser una oposición desarticulada, sin reponerse del golpe que le dio el resultado electoral, pero lo más preocupante, parte de esta oposición sin un proyecto alternativo que contraste con el del nuevo gobierno reacciona de forma víscera o pragmática o reactiva.

Por eso esta columna se la dirijo a la oposición a nivel nacional, con la esperanza que de una vía le llegue a algún político opositor de esos que influyen en el actuar de los partidos.

Utilizaré una fórmula, primero partiría de coincidir y converger en uno máximo dos liderazgos con carisma y experiencia. A ellos se les generaría una agenda partiendo de una pregunta:

¿Qué haría Andrés Manuel López Obrador si no hubiera ganado la presidencia y siguiera siendo opositor? Aquí algunas respuestas.

1.- Dejaría la grilla de café y restaurantes suntuosos, comenzaría de manera más personal y discreta una agenda de relaciones de muy alto nivel con actores políticos y sociales, nacionales y regionales.

2.- Convocaría a la conformación de un proyecto nuevo de nación, que se desarrollara por dos vías a) un grupo de académicos y especialistas que trabajarían líneas generales definidas, b) asambleas municipales y estatales donde se expusieran las principales problemáticas. Con la finalidad de ser una caja de resonancia del descontento.

3.- Iniciaría una gira nacional por los municipios más estratégicos, con el fin de influir en la agenda local, además de llegar a la prensa y medios locales, y así repliquen sus posicionamientos.

4.- Recorrería las comunidades más pobres, sin importar que en algunos eventos no se reúnan más de 20 personas, el objetivo es generar la percepción de que trabaja, gasta suela y se acerca a la gente.

5.- Fijaría una postura ambigua y se presentaría, de ser necesario, en toda crisis o evento de alto impacto local o nacional buscando para con ello se le percibiera como un actor que se preocupa y tiene algo para todo.

6.- Convocaría a una Consulta Nacional (el tema es lo de menos, en contra de la privatización del agua, o de los transgénicos, el alto precio de la gasolina) y establecería toda una estrategia de operación, calendario, mecanismos, mesas receptoras de votación, supervisores, escrutadores, comités de organización, etc. esto serían la pretemporada para las estructuras electorales y de movilización.

Lo anterior a algunos les parecieran descabellados, sosos, arcaicos, populistas o incómodos, pero la realidad es que a lo largo de la historia han funcionado. Tal ves, la zona de confort, el síndrome de la elite nacional, que piensan que todo se hace en la CDMX, la pereza mental y física, les bloque sus estrategias y piensen que con declaraciones, conferencias, reuniones y comidas se lograra revivir el resultado en las urnas.

La realidad que al día de hoy, cada vez hay más inconformes con las políticas del gobierno federal, pero todos ellos no encuentran ni las formas, mucho menos las instituciones o personajes que pudieran representarlos y generar una esperanza de componer las cosas en nuestro país.