Gerardo Muñoz Rodríguez

Para el cierre del segundo trimestre del año en curso, la empresa paraestatal Petróleos Mexicanos, reportó una pérdida neta de 163 mil millones de pesos, en comparativa con el mismo periodo del 2017; esto de acuerdo a sus estados financieros enviados a la Bolsa Mexicana de Valores.

La cifra contrasta con las utilidades obtenidas en junio del año pasado: 32.8 mil millones de pesos. Esto se da a pesar de presentar un incremento de treinta y seis por ciento en sus ventas. No olvidemos que el precio del petróleo se ha ido recuperando a lo largo del periodo en cuestión, la cual ayuda a que el valor de las ventas sea más elevado.

Sin embargo, la producción de la empresa liderada por el maestro Treviño Medina, registro una caída, al pasar de 2.1 millones de barriles diarios a 1.9. A pesar de esto, el mayor golpe que recibió la petrolera fue la perdida cambiaria. Según datos del propio Banco de México, el peso sufrió una depreciación ante la divisa estadounidense de alrededor de ocho por ciento durante el periodo que se está valorando.

La estructura de la deuda en la empresa, es positiva. En los últimos años, los altos mandos de la misma, se han encargo de mandar a largo plazo la mayoría de sus pasivos, con la finalidad de generar mejor capacidad financiera. El presente, a pesar de las perdidas, no pareciera tener los obstáculos a los que se ha enfrentado anteriormente.

Durante toda su campaña, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador señalo a Pemex, como una institución sumamente ineficiente, así como corrupta. En múltiples ocasiones, ha plantado la necesidad de la creación de dos nuevas refinerías en el país y la modernización de las seis actuales.

Todo esto con la finalidad de que, en México, se pueda producir la cantidad de gasolina necesaria, para dar abasto a lo demandado por la población mexicana. Vemos nuevamente el tema de autosuficiencia.

Aquí es donde comienzan los puntos críticos sobre el futuro de la empresa. La refinería que se busca construir en su estado natal Tabasco, representa el equivalente al monto de la perdida en el segundo trimestre de este año (160 mil millones de pesos).

Aunado a esto, Rocío Nahle, la próxima secretaria de Energía, ha mencionado que se perforarán nuevos pozos petroleros para elevar la producción, así como buscar la producción de mayor energía eléctrica, frenando el cierre de las plantas de generación actuales y modernizando las hidroeléctricas.

Otra de las preocupaciones que generan incertidumbre alrededor de la petrolera, es la manifestación de la posible cancelación de la reforma energética.

Mitigar la actual reforma, traería consigo la cancelación de las llamadas alianzas estratégicas, lo que ocasionaría, que PEMEX, la empresa petrolera más endeudada del mundo, se situara en el último peldaño antes de perder su grado de inversión, por lo que una mayor percepción de riesgo crediticio podría dar al traste con su nota.

Interesante punto de inflexión se presenta en el futuro de la petrolera mexicana. Esperemos que el joven Octavio Romero Oropeza, próximo director general, traiga consigo una innovadora fórmula energética, que no ponga en peligro las delicadas finanzas de la paraestatal y al fin se convierta en ese motor del crecimiento económico nacional.

Referencias:

 

(1) Recuperado de: https://www.bmv.com.mx/es/Grupo_BMV/InfoFinanciera/PEMEX-5902 (2018). Bolsa Mexicana de Valores.

(2) Recuperado de: http://www.banxico.org.mx/portal-mercado-cambiario/index.html (2018). Banco de México.

 

 

 @GmrMunoz