TORONTO, Canadá.- Para Arturo Ripstein, el retrato idealizado de viejitos románticos en el cine y la televisión no muestra la realidad del amor en la tercera edad, por eso concibió El Diablo Entre las Piernas.
El cineasta, junto con su esposa, Paz Alicia Garciadiego, asistieron anoche a la premier mundial de su nuevo largometraje en el Festival Internacional de Cine de Toronto, donde reflexionaron sobre este tema.
«Se habla muy poco del deseo en personas mayores. Hay películas que hablan de la relación amorosa de dos viejos que terminan siendo edulcoradas, fáciles y en el mejor de los casos, sentimentales, en donde todo termina siendo muy dulce.
«En este caso dijimos: ‘no, la vida no es así’. La vida que yo calculo y pretendo. Yo no soy un estudioso de la sociología de las parejas ni mucho menos, pero lo edulcorado, lo fácil, lo complaciente, a mí siempre me ha parecido un crimen y un pecado», externó Ripstein en entrevista.
La historia muestra a Beatriz (Sylvia Pasquel) y su esposo (Alejandro Suárez) como una pareja hastiada, llena de deseos escondidos: él como un hombre abusivo, física y verbalmente; ella, una mujer hiper sexual.
Ambos tienen amantes, pero al mismo tiempo se aman y se detestan. Es una cinta que, de acuerdo con los realizadores, habla de la disfunción, la fiereza, el rencor, el malhumor y los celos.
El matrimonio reconoció que algunas anotaciones en el guión tienen que ver con ellos, aunque no es propiamente su historia como pareja.
«En todas hay algo que está inspirado en cosas que a mí me gustan, me importan y me asustan. Uno se mira las tripas y de ella salen muchas cosas», puntualizó el director de Profundo Carmesí.
«No es autobiográfica. Es un coctel de experiencias de allá, de aquí, de alrededor», acotó su esposa.
En el marco del TIFF, Ripstein definió su nueva película como una narración sobre la evolución del amor y la sexualidad que no desaparece, pero que sí se transforma. (Juan Carlos García/Agencia Reforma)