Con la intención de dignificar y rescatar al gremio panificador que atraviesa por un complicado momento, fue presentado oficialmente el Grupo de Industriales de Panaderos de Aguascalientes (GIPA), el cual tiene el objetivo de vincularse con las autoridades estatales y federales en busca de acceder a los apoyos encaminados a capacitación, equipamiento y hasta posicionamiento de marca y producto.
Su presidente, Jaime Álvarez Esparza, reconoció que actualmente el sector que representa se encuentra en recesión, luego de que al corte del año pasado fue nulo el crecimiento obtenido de manera general.
De acuerdo a Álvarez Esparza, existen en el estado alrededor de 500 panificadoras, que en conjunto llegan a generar de manera directa hasta 8 mil empleos.
Sin embargo, reconoció que derivado de la competencia que existe sobre todo con tiendas trasnacionales, las cuales les han desplazado sus ventas hasta en un 60%, así como el encarecimiento de insumos como harinas, grasas y azúcar, principalmente, han orillado a que algunos negocios tuvieran que cerrar de manera definitiva. Lo anterior, ha limitado también mejoras salariales para los mismos tahoneros.
El líder de GIPA resaltó la importancia de que el gremio panificador resurja superando conflictos pasados que significaron ser relegados en apoyos diversos. De momento son únicamente 9 socios fundadores quienes integran el nuevo grupo de industriales, el cual se espera vaya en aumento de manera paulatina. Si bien, el incrementar el costo final del pan dulce y salado no es una opción generalizada, sí es una decisión de cada industrial determinar el valor agregado que le da a su producto. Desde los últimos cuatro años el precio por pieza de pan se mantiene en promedio en 5 pesos.
«La industria en términos generales se encuentra estable, no tenemos crecimiento, estamos en una especie de recesión porque hemos tenido incrementos en los precios de materia prima y nos afecta de tal manera que no podemos reflejar el incremento de manera inmediata en nuestros precios», indicó